La introspección en pareja.

La introspección, según el diccionario de la real academia española de la lengua, es la mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo. Dicha mirada puede darse a nivel individual o grupal, y es un aspecto necesario para adquirir la inteligencia emocional.

La introspección implica un dialogo consigo mismo en el cual se explora la naturaleza del propio ser -fortalezas, debilidades, emociones particulares- y las motivaciones de cada uno de los comportamientos, emociones o pensamientos que se tuvieron durante el día, indagando aquellas razones aparentes, y además asociando estas –razones aparentes- con el material resultante como producto de esas ilaciones.

De este modo, el significado del análisis superficial, puede modificarse por algo más profundo, el cual denote la verdad de cada sujeto y lo pueda llevar al entendimiento de su ser. El nivel de esta profundidad depende de cuanto el sujeto haya practicado esta conducta, la cual nunca será igual a un proceso terapéutico.

La introspección es un proceso cuyo hábito se adquiere en los primeros años dependiendo de los vínculos afectivos cercanos que los padres tengan con su hijo, y dependiendo que las figuras parentales practiquen cotidianamente estas conductas y  que su hijo conozca estas acciones de los adultos.

Dicha introspección individual que permite adentrarse a los procesos internos para poder conocerlos más y mejorar su desempeño, también es útil y necesaria cuando se refiere a la pareja. En este caso, ambos miembros deben crear un espacio con cierta periodicidad de tiempo, para cuestionarse sobre diversos aspectos del colectivo.

La mirada que la pareja hace sobre sí misma ocurre por medio de un dialogo asertivo entre los dos miembros de la pareja, algo que puede tener resultados más positivos en la medida que ocurra en un lugar diferente al hogar, promoviendo de esta manera, la no generación de excesos en cuanto al tono de voz, vocabulario.. Del mismo modo, una idea que podría ser interesante, efectiva y que va lineal a la sana convivencia de los miembros de la pareja, es que  ellos creen diversas reglas determinadas para el desarrollo de esos encuentros.

La introspección en pareja necesita darse como un hábito frecuente desde el comienzo de la formación del lazo afectivo, y no puede reducir su intensidad, a pesar que la relación tenga mayor número de años, por la creencia que se conoce mucho a la otra persona.

Este proceso necesita tener un ritual y movimiento distinto de las conversaciones diarias, puesto que en estas charlas se mezclan asuntos externos a la dinámica particular de la pareja –hijos, amigos..-, lo cual puede distraer la atención y generar estados de ánimos alterados con otro tipo de temáticas ajenas a lo que se quiere tratar.

Los primeros espacios que la pareja utilice para su introspección, se recomienda que sean acompañados de una escucha terapéutica que pueda enseñar la manera funcional de llevarla a cabo, evitar la descomposición emocional por los conflictos que se presenten, y ofrecer retroalimentaciones que permitan a cada miembro incentivar interpretaciones para el entendimiento del devenir de las dos personas y del mejoramiento de este devenir.

La escucha terapéutica puede darse en un contexto grupal, en el cual varias parejas asistan con profesionales especializados a un lugar determinado con tiempo específico, con el objetivo de explorarse, adquirir herramientas para una saludable interacción, para la conservación e intensificación del vínculo afectivos…

Los encuentros grupales con profesionales de ciencias sociales no deben confundirse con experiencias de sanación dadas por personas que se autodefinen como especialistas por su experiencia con su yo interno o por tener un certificado de coaching, pero que no han tenido el aprendizaje y la interacción dada por un proceso terapéutico con una escucha profesional, y tampoco saben como equilibrar y manejar de manera efectiva un ataque de angustia o de ansiedad o determinadas crisis que se pueden disparar por el descubrimiento de las diversas partes de su ser más interno, incluidos sus rasgos patológicos.

Ser partícipe de este tipo de encuentros –experiencias de sanación o coaching- pretendiendo hacer introspección en pareja o no desarrollar dicha introspección por lo menos una vez al año, equivale a mostrar desinterés por tener equilibrio y estructuración emocional en la pareja, lo mismo que demuestra la apatía por desarrollar un equipo de trabajo.

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