Sujeto estructurado emocionalmente.

Partiendo de los conceptos alrededor de pecho bueno y pecho malo, la estructuración emocional saludable o nociva de un sujeto se empieza a dar desde antes de existir, puesto que en este punto tiene un lugar el deseo en la mente de los padres, específicamente en sus fantasías.

Deseo que en la mayor parte de las ocasiones no se convierte en un plan consciente, quedando como motivación inconsciente. Dicha motivación produce una huella en la mentalidad del sujeto, la cual lo determina, teniendo la capacidad de producir un embarazo deseado o no deseado. Este último se puede esconder bajo argumentos como olvido en el uso de los métodos anticonceptivos o fallo en el desempeño de estos métodos.

Con el conocimiento del estado del embarazo, la madre acepta  o no este deseo inconsciente, comenzando a proporcionarle un lugar a su hijo dentro de su mente, como un sujeto que traspaso el plano de la imaginación y esta creciendo dentro de su cuerpo. Este lugar se encuentra influenciado por el acompañamiento del padre en este proceso y la importancia en esta compañía emocional, monetaria…

Si existen dos padres –figura materna y paterna- comprometidos con su nuevo papel, el embrión y posterior feto, crecerá en un ambiente acuático con una variedad de emociones positivas, cuidados periódicos de especialistas de salud, capacidad para comer y dormir cuando desee, y un exterior que lo esta esperando, nombrando y teniendo expectativas a su alrededor.

Las condiciones adecuadas en que se desarrolla el embarazo, solo son posibles si se encuentra asociadas al equilibrio emocional de la madre, a un vivenciar caracterizado por los vínculos afectivos sanos con los demás, especialmente con el padre, y con condiciones  estables de vida.

Finalizado el periodo de preñez de la madre, este bebé es esperado más que todo por sus dos padres, pero también por su familia extensa con sus allegados. Dicho ambiente expectante, permitirá que sea resguardado, contenido emocionalmente de las emociones negativas producto del parto, alimentado de acuerdo a sus necesidades por su madre, logrando con ella un alto acercamiento emotivo.

En este momento, se inician tres meses de lazos muy estrechos con su madre. Cada uno existe para el otro. Tiempo en que no existen horarios de comida o de sueño, comparten los mismos espacios casi que la mayor parte del tiempo y la madre tiene un alto nivel de posesión hacia su hijo.

Este camino descrito hasta el momento, es el propicio para que el hijo signifique a su madre de manera lo suficientemente bondadosa como para neutralizar la connotación de madre mala ocurrida más que todo después del tercer mes –tiempo en que se dan las primeras normas referentes a dormir en su propio espacio, horarios de sueño y alimentación- y por ende, para que el bebé inicie el proceso de una sana estructuración emocional.

Sin embargo, pueden darse algunas circunstancias que impiden que esta madre puede ser calificada de esta forma por su hijo –embarazo problemático emocional, física o monetariamente, problemas en el parto, inconvenientes en dar pecho, depresión postparto, conflicto con el padre..-.

Dichas circunstancias necesitan de un manejo terapéutico que permita a la madre exteriorizar todas estas emociones displacenteras y las asociaciones que se puedan ejecutar, propiciando la creación de soluciones ante sus problemas objetivos o malestar emocional, y con ello permitir que ella se vincule funcionalmente con su hijo, para que el pequeño la signifique positivamente, o vuelva a hacerlo de esa forma.

En caso que no exista una escucha terapéutica, sea por resistencias conscientes o inconscientes ante ello o debido a imposibilidad de cualquier tipo –físicas, financieras..-, la madre con situaciones desfavorables de vida y de tramitación emocional, no tendrá la estabilidad afectiva para conseguir un vínculo funcional con su hijo, y como consecuencia, no podrá ser interiorizada con una significación positiva.

Al estar inmersa la madre en crisis que no ha podido reponerse por sí misma, más el proceso de imposición de algunas normas, como se dijo anteriormente, su bebé la significará como madre mala, con una magnitud mayor que el concepto de la madre buena, por lo cual este hijo no se podrá estructurar sanamente.

2 comentarios de “Sujeto estructurado emocionalmente.”

  1. Si la gran mayoría de mujeres, antes de embarazarnos, hubiéramos leído acerca de la sana estructuración emocional de lxs hijxs, creo que ya no existirían niñxs, ni adolescentes…

    1. El reto es que, con el transcurrir del tiempo y antes de motivarse a dar ese paso, las mujeres y los hombres tengan mayor preparación emocional para tener hijos.

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