
El respeto, según el diccionario de la real academia española, tiene muchos significados, todos ellos relacionados al acatamiento que se hace de alguien, la consideración, deferencia, manifestaciones de obediencia que se llevan a cabo por cortesía..
Desde el momento en que la madre se encuentra en estado de embarazo, ella comienza a demostrar respeto por su hijo, competencia que exterioriza en la manera como lo protege, lo cuida, vela por su sano cuidado y tiene desarrollos emocionales positivos que permitan construir un vínculo afectivo fuerte y saludable con su decendiente.
El embrión y después el feto, tiene vivencias positivas dentro del útero de su madre debido al comportamiento respetuoso de ella hacia él, pudiendo sentir su amor a través de este accionar. Así, el respeto adquiere un significado vinculado a la madre bondadosa
A partir del nacimiento, la madre que pretende que su hijo interiorice esta cualidad, caracterizará sus actuaciones con base en la satisfacción de las necesidades físicas –hambre, sueño…- y de sus necesidades emocionales, algo que requerirá casi que su dedicación completa durante los primeros tres meses de vida de su pequeño.
Interacciones que serán continentes y sin acciones de maltrato entre la madre y su bebé. Igualmente, la enseñanza del respeto hacia su hijo, conlleva que la madre tenga relaciones asertivas con el padre, y esta asociada con que padre y madre puedan tener acuerdos para la formación del pequeño, y la madre nombre al padre de manera positiva delante de su bebé, estimulando en que los dos -padre e hijo- compartan algunos espacios sin la presencia de ella.
Dentro de la tríada –madre-padre-hijo-, el respeto se asocia a los vínculos afectivos que ambos adultos tienen con el niño. Vínculos afectivos, los cuales necesitan ser mediados por unas limitaciones y/o normas, de tal manera que el niño pequeño sienta que sus padres se encuentran en un orden jerárquico superior, por lo cual requiere respetarlos
En caso que el niño haga caso omiso de estas normas o limitaciones, pretendiendo que los padres son iguales a él y ejecute acciones irrespetuosas contra ellos –pegarles un manotazo, decirles alguna grosería, no hacer caso..- , papá y mamá deben sancionarlo, previo acuerdo entre ellos, con acciones que no impliquen maltrato. Sanciones que después serán retroalimentadas por el adulto como la consecuencia de un actuar prohibido por parte de su hijo.
Dicha forma utilizada para que el niño adquiera la noción de respeto dentro de su familia nuclear, necesita ser ampliada a la familia extensa, y posteriormente a las demás personas. El niño no puede tener ninguna clase de comportamiento irrespetuoso, lo cual también se puede asociar con acciones imprudentes que produzca un sentimiento de tristeza en el otro, pues en caso que las tenga, será sancionado.
Los padres también requieren inculcarle a su hijo, el respeto hacia su propio cuerpo –la etapa de la niñez es el periodo de vida ideal para hablar de los irrespetos contra sí mismo que ocurre en la drogadicción, alcoholismo, sexualidad sin límites..- y hacer respetar su cuerpo de otras personas, por lo cual requieren priorizar en su formación en las conductas de autocuidado
Otra cuestión para la formación de esta competencia, es que padre y madre deben tener en cuenta que su hijo es un observador e imitador de la conducta de ellos, dando como resultado que ponga especial atención en su tipo de vínculos afectivos o comunicaciones que establecen con las demás personas, animales y cosas. De esta manera, el niño muestra respeto o no, en la medida en que sus padres lo hacen
El respeto que tienen sus padres hacia los mismos órdenes jerárquicos –amigos, compañero/a sentimental..-. hacia órdenes jerárquicos con menor nivel –empleados que tienen menor salario o que dirige..- o hacia órdenes de mayor nivel –jefes, instituciones como la policía, bomberos o el ejercito..- serán conductas que su hijo replicará en sus distintas interacciones.
Para finalizar este escrito, el desarrollo del respeto, desde el punto de vista de algo ético, se puede intensificar si los padres en la preadolescencia o antes, estimulan en su hijo discusiones acerca de situaciones del colegio o de su vida personal con contenido enlazado con el respeto.
Discusiones que se resolverán de manera didáctica, en el cual el hijo puede explorar más de como ese problema ha sido resuelto por distintos autores, lo cual servirá para que el hijo amplíe el criterio de sus padres, y pueda tener uno propio más extenso.