La dixlexia es un trastorno de aprendizaje que consiste en una dificultad para leer. Dificultad que es producto de problemas para identificar los sonidos del habla y para comprender como estos se relacionan con las letras y las palabras o sea como se decodifican.
Existen diversos síntomas en el niño pequeño, los cuales pueden pronosticar la aparición de la dislexia: comienzo tardío en hablar, ritmo más lento en el aprendizaje de nuevas palabras, problemas en la formación adecuada de palabras –invertir los sonidos de las palabras o confundir palabras que suenan de manera parecida-, inconvenientes para recordar el nombre de letras, números y colores, dificultad para aprender canciones infantiles o jugar con rimas.
En el niño de edad escolar, los síntomas de dislexia pueden ser: nivel de lectura muy por debajo para lo que se espera para su edad, problemas para procesar y comprender lo que escucha, dificultad para encontrar la palabra correcta o formular respuesta a preguntas, problemas para recordar secuencia de cosas, dificultad para observar similitudes y diferencias entre letras y palabras, inconvenientes para deletrear, entre otras.
Los adolescentes y adultos que sufren de dislexia pueden tener dificultades para resumir una historia, problemas para el aprendizaje de un idioma extranjero, inconvenientes para resolver problemas matemáticos, evitan actividades relacionadas con la lectura…
Diversos estudios han concluido que la dislexia tiene causas neurobiológicas. Existen un grupo de neuronas y células gliares que no migraron adecuadamente durante el desarrollo embrionario formando unos cúmulos –cúmulos que se denominan ectopias-, las cuales desorganizan las conexiones de la corteza implicadas en el proceso de lectoescritura.
Otros estudios han indicado que las personas que sufren de dislexia, tienen una reducida actividad en algunas áreas del hemisferio izquierdo –circunvolución frontal inferior izquierda, el área parieto-temporal y el área occisto-temporal- implicada en el procesamiento de la lectura.
Estas alteraciones del neuro desarollo se adicionan a las de origen genético. Los científicos han inferido que la dislexia tiene más de un 60% de componente genético. Varias regiones cromosómicas intervienen en la dislexia, especialmente aquella asociada a la alteración de un gen ubicado en el cromosoma 15, el cual podría participar en la formación de ectopias.
Todavía no existe una forma de corregir la anomalía cerebral y los problemas genéticos que originan la dislexia, trastorno que es de por vida. Empero, la detección y evaluación temprana permite determinar las necesidades específicas y el tratamiento adecuado para cada caso.
Algunas técnicas para el tratamiento de los sujetos con dislexia, se realizan desde el contexto educativo. Los docentes utilizan las habilidades de audición, visión y tacto de sus alumnos, para que ellos mejoren las habilidades de lectura –escuchar una lección grabada y trazar con un dedo las formas de las letras usadas y las palabras pronunciadas…-.
Específicamente, los objetivos de las técnicas educativas para mejorar el rendimiento de un niño o adulto disléxico dentro del salón de clases son: lograr el reconocimiento y utilización de los sonidos más cortos que componen una palabra –fonemas-, conseguir que el alumno entienda que las letras y las cadenas de letras representan los sonidos y palabras –fonética-, propiciar que el alumno entienda lo que lee, incentivar que el alumno construya un vocabulario con las palabras reconocidas y aprendidas.
Las personas con dislexia que son clasificados de forma temprana y tienen tratamiento desde los inicios de esta disfuncionalidad, tienen mejores posibilidades para adquirir habilidades de lectura suficientes, consiguiendo así, un rendimiento adecuado tanto en la educación primaria como en la secundaria.