La mayor parte de las parejas comienzan su vínculo amoroso basado en aspectos aparentes y no muy profundos. Empero, estos aspectos, se fundamentan en otros desconocidos –inconscientes- que solo se logran manifestar a través de una terapia individual o de pareja.
En ciertas oportunidades, estos aspectos inconscientes se dan a raíz de eventos traumáticos ocurridos tanto dentro como por fuera de la familia, algunos de ellos han sido reprimidos, y son propiciados por las consecuencias de estos eventos –contexto maltratante, negligencia emocional entre los padres y entre padres e hijos, alcoholismo o drogadicción, infidelidad de alguna figura parental, violaciones, robos, muertes violentas-. Eventos experimentados durante la primera infancia y/o la adolescencia, y que se caracterizan porque a pesar del deseo por ser olvidados, determinan los comportamientos y la manera de procesar las informaciones.
En cuanto a los eventos originados dentro del ámbito familiar, el sujeto tiene una alta probabilidad de repetir en su vínculo de pareja adulto, aquella interacción disfuncional que tuvieron los dos padres, más que todo en la primera infancia, de acuerdo a la identificación que tuvo con el padre o madre activo o pasiva.
En esta situación, se puede observar como los individuos que han sido formados en un hogar en donde predominaba la infidelidad de algunos de los dos padres mientras el otro se comportaba pasivamente, repetirá estas conductas en su relación de pareja. Esta persona podrá ser el infiel o podrá ser quien aguante las infidelidades continuas de su pareja, sin expresar su desacuerdo o sin tomar la decisión de separarse.
Otro caso que se presenta frecuentemente, esta asociado a que los padres siguen viviendo bajo el mismo techo por diferentes motivos, pero cortaron su relación de pareja hace mucho tiempo, algo que genera que las interacciones entre ellos sean distantes, faltas de cariño y muchas veces violenta. Los hijos que han sido espectadores de estas conductas de los padres, las repetirán en sus relaciones de pareja porque sienten que es el deber ser, aunque piensen algo completamente distinto
Cuando los traumas del hijo suceden fuera del contexto familiar –violación hacia el pequeño o adolescente- y los padres no ofrecen al menor la posibilidad de tramitar emocionalmente sus sentimientos negativos y crear formas individuales de recuperación, mediante el desarrollo de un proceso terapéutico, la elección e interacción insana de pareja estará determinada por esta situación traumática no tramitada.
La pareja se estructura desde lo nocivo y perjudicial, tanto así que una parte de cada miembro desea abandonar esta dinámica pero tiene dificultad para hacerlo. Dicha dificultad se asocia con la fijación inconsciente con los recuerdos que tienen tanta fuerza como para ser significados patológicos.
La fijación con estas vivencias negativas junto al deseo de olvidarlas por completo provoca un conflicto dentro del sujeto. Por un lado se encuentra el deseo de no olvidar, con el objetivo de manejar individualmente, mediante la repetición, este evento, restándole carga afectiva, y por el otro lado se encuentra la motivación por no volver a tener recuerdos de esa vivencia caótica.
Puntos extremos que, al no integrarse, tienen efectos negativos, los cuales se pueden reducir en el momento en que exista un proceso terapéutico que encamine a este individuo en la manifestación, y por ende, el conocimiento de estas dos realidades, con el objetivo de una posterior unión.
En caso que el sujeto no tenga la posibilidad de conocer su latencia que es capaz de determinar sus acciones, y no pueda formar una verdad completa acerca de su mismisidad, él no podrá deshacer su fijación con el evento traumático y no podrá tener unas interacciones funcionales, incluidas las de pareja.
Así, cuando no existen procesos terapéuticos de por medio o cuando el sujeto no tiene una experiencia de tan alta intensidad que modifique la significancia de estas memorias caóticas, se puede concluir que la persona ejecuta sus interacciones en forma circular, reviviendo una y otras vez las peculiaridades vividas con los eventos traumáticos.