Más allá de la conducta fóbica.

Una fobia es cualquier miedo irracional hacia cosas, animales, situaciones o espacios, el cual va más allá del peligro objetivo que pueden ofrecer, teniendo relación con aquello que subyace de lo que el sujeto ha nombrado como amenazador y peligroso –la fobia es algo con más fuerza que la denominación y presentación de la culebra, terremotos, gato…-.

La fobia es un miedo asociado a una escena inconsciente que ha encontrado en la realidad un sustituto en el cual se desplaza, y por ende, no se tramita esa emoción displacentera, evitando que el sujeto se confronte acerca de lo que esta sucediendo en su interior, algo que generaría un alto esfuerzo al sistema psíquico

La fobia permite centrar las emociones displacenteras en algo objetivo, cuya función es evitarlas al huir de las representaciones que producen esta disfuncionalidad. Desde este punto de vista, la fobia es un síntoma puesto que es una exteriorización de aquello desequilibrante para el sujeto.

El fóbico tiene miedo que su deseo se pueda realizar. Deseo que para el sujeto es desconocido puesto que se encuentra en un punto del cerebro no accesible al lenguaje al originarse en los primeros meses de vida, antes que él entrara en el sistema lingüístico como tal.

Para explicar mejor esto, se puede colocar el ejemplo de un individuo que tiene mucho miedo de su egocentrismo desmedido y a su poco deseo de respetar una normatividad social, pudiendo adquirir una fobia a los gatos, animales en los cuales deposita estas ideas de sí mismo de las cuales se avergüenza.

En este caso, la persona huye de aquello que considera es un egoísmo en el más alto nivel, tanto así que puede irrespetar el deber ser para obtener lo que desea, por lo cual desarrolla una fobia a los gatos. Dicha asociación solo se puede lograr al interior de un proceso terapéutico que permita explorar de manera profunda la realidad manifiesta y latente del sujeto, lo mismo que estimular en el paciente la integración de sus dos realidades.

El gato es la proyección de esta particularidad del individuo. Objeto fóbico que actúa como síntoma cuyo punto inicial se encuentra en los vínculos afectivos disfuncionales que el sujeto tuvo con sus primeros objetos de amor, durante los años de primera infancia.

El objeto fóbico puede tomar más fuerza en la medida que se ha repetido a través de generaciones dentro del mismo grupo familiar, puesto que, entre otras cosas, permite aumentar la identificación del niño con sus primeros objetos de amor y de cuidado.

Cuando se focaliza la fobia en algo externo, el individuo no se tiene que preocupar por solucionar su conflicto interno asociado a la integración de sus extremos, sino que coloca en él –objeto fóbico-, la parte de su mismisidad que no quiere reconocer. El peligro esta fuera de sí.

Una parte de sí mismo que tiene una significación negativa de su madre –su primer objeto de amor-, no tolerando esta representación, por lo cual se expulsa y se pone en el entorno –objeto, animal, situación o espacio-. La representación gratificante de la madre se queda dentro de sí.

El hijo no siente que tuvo una representación bondadosa intensa de su madre, la cual tenga una mayor fuerza que la representación negativa de la figura materna. Esto genera que el pequeño intente expulsar la representación negativa de su madre, poniéndola en el objeto fóbico.

Al escoger un objeto fóbico, el sujeto renuncia a solucionar sus propias ambivalencias o luchas interiores, probablemente porque siente que no posee las herramientas emocionales para hacerlo. Un sentir que se pudo dar al no tener o haber tenido unas vinculaciones sólidas con sus figuras parentales.

Del mismo modo, la escogencia del objeto fóbico puede expresar que el individuo reconoce sus escasas o nulas habilidades para combatir eficazmente sus ambivalencias y  la representación negativa de su propia madre, generadoras de destructividad, por lo cual las expulsa.

Debido a esta explicación, los procesos terapéuticos que trabajan solo sobre el síntoma, pueden acabar con este, pero existe una alta posibilidad que la fobia se transforme en otra, o se convierta en un comportamiento disfuncional con otras características –inconvenientes alimenticios, hipocondría, trastorno conversivo, trastorno obsesivo…-.

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