Formación del empoderamiento emocional en los niños.

El empoderamiento a nivel personal es un proceso por el cual el sujeto adquiere el control de su propia individualidad, lo cual tiene como utilidad el aumento de sus fortalezas, la disminución de sus debilidades, y la creación de acciones para potencializarse internamente y a nivel social.

El manejo de sí mismo, se encuentra asociado con la conexión que el sujeto pueda tener con sus propias emociones, y la manera como puede usar esto para su propio beneficio sin aprovecharse de los demás, mejor aún, invitando a esos otros para que obtengan eficaces resultados también.

La formación del empoderamiento emocional en el niño, tiene su punto inicial cuando los padres reciben la noticia que están embarazados, y empiezan a abrirle a su hijo un camino de significaciones positivas, lo mismo que la madre transforma sus comportamientos y estilos de vida para formar un feto sano desde el punto de vista tanto físico como emocional.

Posterior al nacimiento, la madre necesita estar lista para ofrecerle a su hijo lo que él requiere en los tres primeros meses, para después ponerse de acuerdo con el padre en la exigencia de ciertas normatividades, ausentarse algunos momentos de su hijo para que el pequeño empiece a desarrollar su inteligencia, su locomoción, sus habilidades adaptativas y su lenguaje mientras ella no se encuentra cerca de él.

Más tarde del primer año de su hijo, el padre ejerce un papel más proactivo en la vinculación del niño a un orden social en el cual se corta lo que, hasta ahora, era la relación fusional entre madre e hijo. La figura paterna desarrolla más las primeras exigencias de la madre, estimula la adecuación del pequeño a una cultura, el desarrollo del lenguaje, la exploración de diferentes ambientes, objetos y personas, entre otras cosas.

Estas interacciones con las dos figuras parentales, han de estar caracterizadas porque ambas le “prestaran” palabras a su hijo. Dicha acción solo será posible en la medida que los adultos empaticen con el menor y exterioricen, por medio del habla, la interpretación de las emociones que su hijo comunica por ruidos o expresiones faciales, acerca de lo que esta pasando en el ambiente. Adicionalmente, los padres manifestarán a sus hijos, sus emociones y/o sus pensamientos  en ese momento

Si el padre y la madre llevan a cabo este proceso con un dialogo asertivo permanente y comportándose como un equipo de trabajo, el hijo podrá interiorizar unos apegos seguros, y valorará como importante la conexión emocional entre los adultos, entre los adultos y su hijo y la conexión del niño consigo mismo.

Dicho proceso de empoderamiento emocional ha de ampliarse en la medida que el niño crezca y mejore su capacidad para comunicarse, por lo cual los padres no deben dejar de cuestionarlos acerca de como se sienten, acerca de su mismisidad –fortalezas, debilidades, sueños..-, e instarlos para la realización de actividades juntos que permitan su crecimiento personal.

En la medida en que su hijo complejice su educación formal e incremente sus vivencia con otros, existe la posibilidad que más contenido interno se rebele, permitiendo de esta manera que el niño se pueda conocer en un nivel de mayor profundidad y que los padres también puedan explorar más a su hijo.

Por esto, es imprescindible que los adultos se encuentren al pendiente de la totalidad, o si no los más significativos, procesos de formación y socialización de su hijo en la etapa de la niñez, pudiendo retroalimentar e interpretar estas interacción de manera continua.

Interacción cotidiana con los padres que el niño requiere para el reforzamiento de sus vínculos afectivos con ellos y para la intensificación de la confianza que él tiene consigo mismo, algo que repercute para que aumente su empoderamiento emocional.

Con el desarrollo de vínculos afectivos sólidos ente padres e hijos y lazos afectivos asertivos  y de equipo de trabajo entre los dos padres durante la niñez, especialmente en la primera infancia, se sientan las bases para el empoderamiento emocional del menor.

Bases que en la etapa de la niñez, podrán ser complementadas con algunos conceptos básicos de comunicación asertiva, solución de conflictos, toma de decisiones, liderazgo….Competencias que necesitan ser encaminadas tanto a la relación consigo mismo como con los otros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *