La promiscuidad de algunos adolescentes.

Gracias a la apertura que se da diariamente con el tema de la sexualidad, hoy se pueden conocer mayor cantidad de adolescentes promiscuos que antes. Este fenómeno en el cual el púber es capaz de mantener relaciones sexuales con muchas personas durante el mismo periodo de tiempo, tiene varios componentes psicológicos.

Con la alta intensidad en el desarrollo de las hormonas sexuales, el adolescente promiscuo no puede evitar ese “llamado biológico” que lo impulsa a encontrar objetos sexuales –personas- constantemente que le permitan solamente descargar su deseo sexual.

Algunas de estas personas, entre 12 y 18 años, tienen estos comportamientos sin ningún tipo de motivación por entablar vínculos afectivos con quienes interactúa a nivel sexual, mientras que otros ejercen la promiscuidad pensando en que cierto encuentro de carácter sexual, podrá traer consigo el enamoramiento y posterior lazo de pareja.

En cualquiera de los dos casos, se puede presentar inconvenientes con el cuidado consigo mismo. Los adolescentes, aunque utilicen elementos de protección sexual en la mayor parte de las ocasiones, tienen tanta  necesidad por el contacto genital que dicha situación puede llevar a fallas en el uso de estos elementos o al surgimiento de ciertos olvidos.

En este punto, el contacto genital pasa de ser un deseo a una necesidad incontrolable puesto que, adicional a las modificaciones neurobiológicas que el adolescente es víctima y que facilitan su accionar impulsivo, este sujeto no tiene competencias que permitan dar otra clase de fin hacia la necesidad sexual. Un objetivo más ligado a las actividades culturales.

El sujeto es súbdito de su deseo por copular, muchas veces, sin poner determinadas condiciones –características físicas o de rasgos de personalidad con la persona que se tendrá sexo- a este interés, reduciendo solo ese momento esperado al acto sexual, que en una cantidad considerable de ocasiones no satisface las expectativas.

La elección hecha por el sujeto adolescente acerca de saciar su deseo de forma original, por encima de los comportamientos de autocuidado, la falta de control emocional y de su deseo, junto a la idea del púber acerca que entregando su corporalidad podrá adquirir los afectos del otro, entre otras cosas, son cuestiones que incentivan la promiscuidad en el adolescente.

Cuestiones que se han producido por vínculos disfuncionales con sus padres, más que todo durante el periodo de primera infancia. En estos casos de promiscuidad de sus descendientes, las figuras parentales no tuvieron un acercamiento emocional lo suficientemente significativo con los menores,  cuando ellos eran pequeños, cuyas consecuencias son la adquisición de una autoestima desestructurada y desequilibrada, la cual entre otras cosas, no permite una interiorización valiosa de su propio cuerpo, de tal manera que cualquiera pueda tener acceso a esta corporalidad.

Por esta razón, los adolescentes promiscuos no dan un significado especial y apropiado a su cuerpo, lo mismo que reducen la sexualidad a la genitalidad y no a un contacto afectivo. Al irrespetar su cuerpo, no visualizan que esto lo llevan a cabo con su interior también puesto que no se sienten seres integrales

Estos adolescentes sienten que dando su cuerpo a otros sin pedir a cambio alguna clase de lazo emocional algunas veces, y otras veces deseando que ese sexo casual se convierta en algo más, lograrán olvidar la tristeza producida por esa desidia emocional entre padres e hijos, a la vez que ilusionan obtener cuidado, confianza y las consideraciones especiales que sus padres no les han dado. En ese accionar continuo, se convierten en promiscuos.

Adicional a la búsqueda de lazos afectivos que no tiene con sus padres mediante los comportamientos promiscuos, este adolescente puede ejecutar este accionar por aprendizajes de sus padres o algunos de ellos, especialmente con aquel con el cual ha logrado identificarse, denotando una interpretación disfuncional de la sexualidad que toma sentido para el púber como una forma de unirse con el padre o la madre a la cual están imitando.

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