Efectos de la valoración de lo efímero sobre el adulto mayor.

Algo efímero, según el diccionario de la real academia de la lengua española, es  pasajero y de corta duración. Esta característica junto a la adaptación del ser humano hacia el cambio, o dicho de otra forma hacia lo efímero, se han convertido en una competencia fundamental que exigen las organizaciones en los variados contextos – educativo, organizacional, familiar…-.

Aquello cuya particularidad es la brevedad, ha adquirido mucha intensidad en los últimos treinta o cuarenta años, puesto que en este lapso de tiempo han ocurrido infinidad de eventos capaces de transformar la vida de los sujetos, cosa que nunca antes había ocurrido con tanta rapidez, producto, entre otras cosas, de la revolución tecnológica y la globalidad económica.

Lo efímero ha tenido consecuencias significativas para la construcción de vínculos afectivos. Los individuos antes de relacionarse subjetivamente entre ellos parecen que estuvieran conectándose para intercambiar únicamente información de utilidad en la realización de determinado proyecto o actividad.

Al finalizar dicha actividad, las personas se desconectan otra vez, no dejando alguna reminiscencia emocional sino solamente aquellas memorias asociadas con las informaciones adquiridas, las cuales se quedan solo en eso –datos-, no convirtiéndose en conocimiento puesto que no existe el componente afectivo dentro de ese intercambio con los otros.

Algunos autores han definido la sociedad moderna como una sustancia líquida donde las situaciones y las relaciones son flexibles. El individuo es frágil y existe un individualismo exacerbado que priva al sujeto del sentido de comunidad, siendo esto una imposibilidad para pensar en el otro.

Lo efímero se contrapone a la adultez mayor puesto que este periodo de tiempo se enlaza con durabilidad, calificativo que se ha convertido en un antivalor. De este modo, las personas mayores de sesenta años quedan excluidas del ordenamiento social, el cual argumenta que no le interesa narrar esta vasta experiencia.

El adulto mayor es descalificado, lo mismo que devaluada y despreciada su memoria viva que es dada por medio de un discurso que se incrementa en la medida de la cercanía emocional del adulto mayor con la otra persona. Esta memoria es cambiada por el almacenamiento electrónico que es valorado como archivo.

Solamente definiendo al adulto mayor por su durabilidad y desvalorizando esta, se tiene una perspectiva sesgada de la población de esta edad. Por esta razón, ellos son definidos como personas  incapaces de aportar algo a lo cultural y que fuera de eso son concebidas como individuos que sufren enfermedades.

Modificar el depreciamiento que se hace del adulto mayor, requiere su inclusión en el engranaje social, inicialmente el de la propia familia, algo que se consigue en la medida que este colectivo permita a sus padres, abuelos, tios… ser parte del entorno presente del grupo, teniendo como fundamento aquellas reminiscencias vinculadas con las experiencias y enseñanzas que puede ofrecer a su familia.

Adicionalmente, la familia necesita permitir y estimular en su adulto mayor, el desarrollo de procesos terapéuticos que generen una motivación por reconstruirse como sujetos, y le expresarán su interés en lo concerniente a la realización de ejercicios o al cuestionamiento de sus aprendizajes emocionales.

Estos procesos permiten que el adulto mayor construya un proyecto de vida que deja de ser efímero en la medida en que existe una construcción de su propio deseo y de las actividades que satisfagan este. Proyecto de vida en el cual uno de sus puntos es la preparación hacia un proceso funcional de muerte que ocurrirá tarde o temprano.

El hecho que la familia valorice lo duradero y desvalorice lo efímero, por lo menos en el vínculo con el adulto mayor, posibilita que él interiorice esta nueva forma de percibir la realidad, incrementando la satisfacción con su propia vida y mejorando la interacción con su medio ambiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *