
Las personas con discapacidad son aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales que, en interacción con algunas barreras de orden cultural, pueden obstaculizar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.
Una buena parte de las figuras parentales que tienen hijos con discapacidad expresan cierto tipo de culpa por la situación de su descendiente. Culpa que en incontables ocasiones se reprime puesto que si no fuera de ese modo, ellos no podrían tener un aparente equilibrio emocional.
Los adultos se culpan tanto si la discapacidad de su hijo es de nacimiento –inconvenientes con contenido genético- como si esta discapacidad haya sido producto de un suceso anómalo –meningitis- que ocurrió durante el crecimiento o producto de un accidente –accidente que provoco invalidez-.
Esta culpabilidad de los adultos y la acomodación a la nueva dinámica dentro del entorno familiar, pueden producir diversas crisis, tanto en la familia nuclear como extensa, algo que dará lugar a una re-significación positiva de los lazos emocionales o al desarrollo disfuncional de alternativas.
La re-significación se puede ejecutar positivamente en la medida que se tenga la oportunidad de manifestar la totalidad de las emociones por medio del discurso con un otro terapéutico, medio de abordar la situación desestabilizante de manera proactiva puesto que se asocia estas emociones con los recuerdos pasados y con las fortalezas que tiene la pareja y la individualidad de los padres para desarrollar integralmente a su hijo afectado, sin sacrificar su lazo amoroso o el desarrollo de sus otros hijos en sus variadas facetas.
Por el contrario, cuando se da pie al desarrollo disfuncional de alternativas, esto ocurre cuando los padres reprimen la culpa y otras emociones negativas ante la discapacidad de su hijo, preocupándose por la recuperación de él, sin tomar en cuenta sus emociones, cuestión que a pesar que los mayores tratan de esconder, se logran exteriorizar de un modo u otro.
Con relación a la manera nociva o disfuncional, se encuentra un movimiento familiar enlazado solamente alrededor de la discapacidad del hijo, de tal manera que los vínculos afectivos entre los dos padres se enfrían demasiado, por lo cual puede terminarse el amor de pareja, o también los lazos emocionales entre padres con otros hijos se quiebran, provocando odios o envidas entre hermanos o apegos disfuncionales entre adultos con los hermanos saludables.
De tal manera, aquellos padres que se sienten culpables por la anomalía de su hijo y no han tramitado esto en un proceso con un profesional de la salud mental, basan casi la totalidad de su realidad del hogar en los aspectos concernientes a la discapacidad de su descendiente, alterando con ello la formación que su hijo pueda tener de la imagen inconsciente de su propio cuerpo.
En este caso el hijo con discapacidad mantiene con sus padres un lazo afectivo basado en sus deficiencias, y él es capaz de oír como ellos se comunican con otros únicamente a través de este estado patológico, significando su impedimento como el aspecto con mayor importancia dentro de su vida.
El deseo del hijo se pierde y la imagen inconsciente del cuerpo depende exclusivamente del limitante. Aquel que lo determinará en sus acciones, aunque los tratamientos implementados tengan resultados positivos y disminuyan la discapacidad hasta casi convertirla en algo imperceptible.
De forma opuesta a lo que pasa con el esquema corporal e imagen inconsciente del cuerpo muy egocéntrica, explicado en el texto antepasado a la presente publicación, titulado «Escasa asimilación emocional que ciertos sujetos tienen sobre sus limitantes», en el cual el sujeto tiene dificultades en diferenciar la realidad con el deseo, el cual es inconsciente, los individuos con discapacidades pueden tener inconvenientes para separar la realidad del limitante, el cual es inconsciente también.
Una imagen inconsciente del cuerpo construida solamente desde la prohibición, dejando a un lado la integralidad es producto de vínculos inadecuados del hijo con sus padres, en el cual existió demasiada continencia asociada a la sintomatología, sin tener en cuenta otras necesidades físicas o emocionales.
Poner demasiada atención al limitante olvidando lo demás, puede ocasionar que el sujeto se haya identificado con esta percepción que los adultos tienen de él, tomándola para sí mismo. El adquiere el hábito de dar la respuesta de auto-limitarse a aquello que desea.
Ninguno de los dos padres se dio cuenta de la excesiva auto-limitación de su hijo, razón para que no fuera estimulado en la creación de motivaciones distintas a las relacionadas con su discapacidad, lo cual permitiría que la imagen inconsciente del cuerpo no solo se estructure desde la prohibición sino también desde el deseo.