Uso de la culpabilidad para manipular a su pareja.

Los comportamientos agresivos-pasivos en pareja consisten en la realización de acciones o verbalizaciones negativas de forma indirecta en lugar de hacerlas abiertamente. Responsabilizar al otro como forma para obtener beneficios de él, es un acto agresivo-pasivo. 

Culpabilizar a la pareja, con la utilización de un tono débil y sollozante, para conseguir un objetivo deseado, es una forma tácita pero efectiva de dominarla debido que ella –la pareja- se sentirá causante del sentir de la persona con quien tiene un vínculo afectivo, por lo cual existe la motivación individual de implementar  determinada acción para quitarse esa emoción displacentera: Motivación que la supuesta víctima aprovecha para pedir algo en particular.

La pareja que utiliza este tipo de dinámica se caracteriza porque uno de sus miembros se culpabiliza con facilidad de las cosas que ocurren a su alrededor, mientras que el otro es al contrario, o sea alguien que fácilmente crea razones para que el otro se sienta culpable.

Provocar determinada reacción en el otro miembro de la pareja mediante la culpabilidad y no por la comunicación directa de los deseos, puede ser producto de un comportamiento sumiso que se encuentra acompañado de la comunicación agresivo-pasiva.

El miembro sumiso o pasivo conforma pareja con alguien controlador, dejando toda la responsabilidad de la relación en el cónyuge. Sin embargo, domina al otro dejándose dominar por él, eludiendo, de forma disimulada, la exigencia que el otro querría tener sobre él.

Después de conseguir su objetivo de controlar,  este miembro se relaja emocionalmente, por lo cual se deja manipular fácilmente por su compañero sumiso, quien aprovecha el conocimiento acerca que su pareja tienen asuntos sin resolver de su pasado, por lo cual se puede culpabilizar sin realizar muchos esfuerzos.

En este caso, el sumiso reconoce que su pareja se reprocha constantemente en su mismidad y procesa sus experiencias pasadas de manera insana, pudiendo precipitar y desarrollar emociones negativas –odio, miedo, desazon- que lo desequilibran.

La manipulación desarrollada por el sumiso a través de la culpabilidad tiene similitud con el del hijo que desea controlar a sus padres usando este recurso –creando culpabilidad-. De esta manera, cuando los adultos dan una negativa, el pequeño manifiesta ideas que ocasionan malestar emocional a papá y mamá puesto que son aspectos que ellos no han podido resolver.

Dicha realidad ocurre cuando este hijo no ha interiorizado funcionalmente la normatividad, sintiendo que esta –la norma- se puede maniobrar a su antojo. El menor crea las maneras para conseguir este propósito, una de ellas es con la culpabilidad.

Desde esta forma de análisis, el miembro sumiso pretende recrear en su vínculo afectivo de pareja, aquello vivenciado en sus lazos emocionales con sus padres. Lazos con resultados disfuncionales que se intentan repetir nuevamente con la misma dinámica.

Tal parece que el sumiso quedo fijado a esta dinámica insana con sus padres puesto que no los significo como figuras funcionales saludables, las cuales tuvieran el suficiente poder para provocar elementos identificatorios que permitiera la interiorización del deber ser en cuanto al cumplimiento de acuerdos explicitos, pero que este poder no fuera tan demasiado como para odiarlo y querer manipularlo constantemente. 

De esta forma, se puede observar como en este tipo de vínculo de pareja, existe dificultad para el cumplimiento de acuerdos porque un miembro tiene necesidad de imponer sus comportamientos junto a maneras de pensar y de sentir sobre el otro, mientras su pareja esta pendiente de desvirtuar esos convenios y manipularlos a su antojo mediante la provocación de una culpabilidad actual que recrea aquella producto de un rasgo propio de personalidad.

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