Este escrito es un pequeño análisis de los elementos valiosos del texto “Psicoanálisis de los cuentos de hadas” de Bruno Bettelheim, publicado en el año 1994. Para mí, este escrito es importante porque ofrece una explicación basada en significar a los cuentos de hadas como fenómenos culturales con mensajes ocultos, los cuales permiten que el sujeto, especialmente los niños, adquieran herramientas para entender su subjetividad, y de este modo, estimular la creación de soluciones a los distintos dilemas que se enfrentan.
La síntesis del libro anteriormente mencionado se dividirá en cuatro escritos: En el primero se ofrecerá la definición y utilidad que Bettelheim otorga a los cuentos de hadas. El segundo escrito abordará las particularidades que el autor menciona de los cuentos de hadas. En el tercer escrito se podrá encontrar las similitudes y diferencias de los cuentos de hadas con los mitos y los sueños. El último escrito, se planteará la asociación que lleva a cabo el autor sobre los cuentos de hadas y el conflicto edípico.
Antes de referirse a los cuentos de hadas como tal, el autor manifiesta que la construcción de la madurez psicológica es un proceso que tiene varias etapas que comienzan desde los primeros años de vida. En esta edad, el niño inicia la adquisición de habilidades para comprenderse a sí mismo, por lo cual también puede hacerlo con los otros.
Dicho crecimiento emocional solo puede darse cuando el niño pequeño toca por primera vez su mismidad, y por ende da el primer paso para el conocimiento y la construcción de su sentido de vida. Esta comprensión proporciona diversos sentimientos positivos, permitiendo de esta manera, desarrollar la racionalidad y enfrentar con funcionalidad las adversidades.
El niño profundiza en su sentido de vida mediante las interacciones sanas con sus padres y con la historia, la cual se manifiesta de variadas formas, entre ellas la literatura. Esta permite que el niño tenga acceso a lo cultural en un sentido más profundo con ciertos contenidos que son de su particular interés para él según su estado de desarrollo.
Para enriquecer la vida del infante, una obra literaria ha de estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su intelecto y clarificar sus emociones –comprendiendo sus ansiedades y aspiraciones, reconociendo sus dificultades y sugerir soluciones a los problemas que lo inquietan, estimulando la confianza en sí mismo y en su futuro-.
Bettelheim define los cuentos de hadas como una obra literaria creada desde una época muy antigua, que se caracteriza porque ofrece muy poca información sobre las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero generan aprendizajes sobre los problemas internos del ser humano y las soluciones correctas que se les debe dar en cualquier sociedad.
El cuento de hadas divierte y brinda significado a diferentes niveles, permitiendo que el niño se comprometa con la trama de la historia. Más que el mensaje que proporciona, el cuento de hadas tiene un impacto en el niño porque es una obra de arte totalmente comprensible para el pequeño –esta es su característica más importante-.
Esta obra literaria ayuda que el niño se plantee cuestionamientos sobre la existencia, en la medida en que estas preguntas lo afectan a él, algo que el adulto intenta dar respuesta mediante un lenguaje abstracto sin saber que el niño no entiende este tipo de comunicación puesto que solo comprende su lenguaje subjetivo
Los cuentos de hadas permiten que el niño dé sentido a sus emociones, así como posibilitan el ordenamiento de su vida y dan, de forma sutil y lúdica, una educación moral mediante algo tangible y lleno de significado. Ellos –los cuentos de hadas- enriquecen mucho la vida infantil porque refiere impulsos internos que el niño puede comprender, ofreciendo soluciones a las principales dificultades.
Los cuentos de hadas liberan al niño, hasta cierto punto, de parte del contenido que ha sido reprimido debido que es traumatizante o debido que son memorias que corresponden a satisfacciones o deseos narcisistas –conseguir un vínculo fusional con la madre, deseos que el padre no exista…-. Al ser liberado, este contenido se puede descifrar y convertir en algo sustitutivo que se pueda realizar.
Dominar los problemas psicológicos del crecimiento -frustraciones narcisistas, conflictos edípicos, rivalidades fraternas, obtención del sentimiento de identidad… – implica que el niño pueda conocer su parte manifiesta –consciente- y, de esta manera, pueda enfrentar aquello que sucede en su parte latente –inconsciente-.
El contenido latente conocido a través del lenguaje, por lo cual se transforma en manifiesto, disminuye su efecto nocivo, provocando que pueda ser utilizado para fines positivos. Esto ocurre cuando el niño es capaz de ordenar y comprender sus fantasías, así como los elementos significativos de su historia.
Por otra parte, los cuentos de hadas ofrecen material imaginativo al niño del que no podría llegar por sí mismo, además que ofrece imágenes que le permiten estructurar su proceso de ensoñación y canalizar su vida –estimulando elecciones, proporcionando nuevas formas de vincularse emocionalmente con otros y permitiendo la creación de soluciones novedosas a los problemas…-.
El cuento es terapéutico para el sujeto porque este encuentra sus propias soluciones respecto de la apropiación que ejecuta de diferentes partes de la obra literaria. Apropiación que hace de acuerdo a la similitud de esa parte de la historia con su vida interna –De esta forma el cuento de hadas, solo esta interesado en explorar los procesos internos dentro del individuo-.
Las acciones de los personajes de los cuentos de hadas posibilita un entendimiento de las emociones propias que los niños no podrían comprender puesto que apelan a su racionalidad en la medida que dichas emociones son amenazantes para su equilibrio emocional –El niño proyecta sus emociones en los cuentos de hadas-.
Al proyectar su parte negativa en el personaje “malo” del cuento de hadas, el niño lo puede comparar consigo mismo, asimilando emocional y paulatinamente de esta forma que él también esta posibilitado para realizar algunos comportamientos similares. Si no pusiera sus emociones nocivas en un personaje externo, el niño se podría desequilibrar puesto que no tiene herramientas racionales y tampoco emocionales para significar, por sí mismo, que esa emoción hace parte de su sí mismo.
De esta forma, el cuento de hadas ofrece tranquilidad al infante puesto que aunque los personajes sienten emociones de dañar a otras personas, estas se cambian con el tiempo, por lo cual el resultado negativo no es duradero, dando la enseñanza que se deben neutralizar los deseos impulsivos