Elementos valiosos de texto “Psicoanálisis de los cuentos de hadas” IV.

En este último escrito sobre el texto “Piscoanálisis y cuentos de hadas” creado por Bruno Bettelheim, plantearé las asociaciones que lleva a cabo el autor sobre los cuentos de hadas y el mito de la creación con el conflicto edípico –acciones que ejerce el padre para que su hijo se separe de la relación muy estrecha del infante con la madre e inicie su proceso de adquisición de independencia, interiorización de la norma o un deber ser, perfeccionamiento del lenguaje..-.

Durante las luchas del periodo edipico, el niño interioriza una normatividad, y por ende un otro social, permitiendo de esta forma la diferenciación entre el afuera y el adentro –Adentro que significa la relación fusional con la madre puesto que según el niño antes del Edipo, ambos hacen parte de una unicidad-.

Dicha distinción, Bettelheim la asocia con la historia mítica, en la versión contada por la biblia, acerca de la creación del mundo. Este libro, considerado por muchos como sagrado, señala que en un principio el universo no tenía forma, por lo cual dios separo la luz de las tinieblas, algo que se puede interpretar  con el distanciamiento entre objetividad y subjetividad. Al poder separar las cosas en contrarios –luz con oscuridad, objetivo con subjetivo, amor con odio…-, el ser humano puede organizar y darle forma a su mundo.

El niño se siente abrumado por esa ambivalencia puesto que tiene una emocionalidad y racionalidad incipiente, caso contrario al adulto, quien puede  integrar más fácilmente estos extremos. El mito se convierte en algo inmanejable para la subjetividad del menor.

En cuanto a los cuentos de hadas, estos proporcionan material al niño para pensar en el conflicto edípico, colocando al menor en una posición privilegiada, puesto que él tiene la posibilidad de convertirse en héroe y tener una lucha con resultados positivos ante fuerzas superiores –ogro, dragones, alguien más fuerte que exige la resolución de acertijos..- quienes simbolizan a su padre, especialmente si esta figura es maltratadora.

De tal manera, el odio del niño hacia el padre es exteriorizado en la lucha con una fuerza superior maligna, mientras que su amor por él es manifestado en las acciones bondadosas de otro personaje, quien puede ayudar al héroe para el logro de sus objetivos. Amor y odio, así como los demás opuestos se encuentran separados en personajes distintos para que el niño pueda asimilar emocionalmente esto.

En el momento en que el héroe pelea contra el malvado, o sea la representación del hijo enfrenta al símbolo del padre, se manifiesta que la fantasía infantil de seguir unido a la madre y no separarse de ella, es algo que no tiene cabida, pudiendo generar consecuencias negativas, por lo cual el pequeño tendrá que renunciar a ese deseo y adaptarlo.

La victoria del héroe –niño- en estas luchas, permite liberar a la princesa, casarse con ella y vivir feliz por siempre, aunque no se especifique la manera de hacerlo. Princesa que es una madre que modifica su forma a una persona de una edad similar al héroe, la cual se encuentre fuera del círculo familiar, permitiendo que el niño disminuya su angustia de separación.

En la dinámica y en la narrativa del cuento de hadas, se permite a la figura femenina de la historia y a la persona quien describe o lee el cuento, en caso que sea la  madre,  participar en la fantasia de su hijo de vencer al dragón –padre- y casarse con la princesa, cosa diferente a lo que pasa en la realidad puesto que ella no puede apoyar la fantasía de su hijo acerca de eliminar al padre.

Gracias a estas narraciones, el niño no tiene necesidad de manifestar sus deseos de alejar a su padre para mantener un vínculo más cercano con su madre sino que estas motivaciones inconscientes son proyectadas a través del cuento, lo cual estimula al pequeño a darle una solución sana al conflicto edipico, tal como sucedió en la historia –la madre se transformó en princesa-.

El deseo del niño por superar al adulto es algo común en todas las culturas, interés que esconde a través de su obediencia. Esta superación se puede realizar de manera soterrada mediante el engaño, gracias al cual el adulto no se da cuenta de esta acción por lo cual no se pone furioso

Algunas veces, esta victoria del héroe sobre el malvado se produce por medio del engaño del primero –héroe con el que se identifica el niño-  hacia el más poderoso –personaje que simboliza al padre-, por medio del aprovechamiento de la vulnerabilidad dejada por un narcisismo en alta intensidad de este último –David y Goliat, los tres cerditos y el lobo feroz en caperucita roja-.

Sin embargo, esto es un mensaje latente porque si fuera manifiesto crearía ansiedad e inseguridad en el niño en el sentido que el menor no podría soportar ser superior al adulto. Esto generaría que no pudiera confiar en él y, por ende, no formaría vínculos de apegos seguros entre los dos, repercutiendo esto en una baja auto estima, entre otras cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *