Identificación del niño con el héroe del cuento de hadas.

Detrás de la escogencia que el niño realiza de determinado personaje del cuento de hadas, catalogándolo como héroe, y por ende, como alguien que quiere emular, se encuentra una decisión basada, no desde las cualidades morales, sino desde la simpatía.

Simpatía que, se desarrolla a partir del engrandecimiento que el autor del cuento de hadas implementa del personaje, a través de diversas figuras literarias que usa en el relato escrito, las cuales se sienten reflejadas en los comportamientos verbales y no verbales que tiene el narrador ante los fragmentos en los cuales aparece.

Un personaje del cuento de hadas también puede originar simpatía del niño, y su posterior definición como héroe, en la medida en que esta obra literaria, además del relato escrito, tengan dibujos o diagramas, puestos que estos colaboran en la significación de un personaje como héroe.

Como tercera razón, el hecho que el niño otorgue mucho encanto a un personaje del cuento de hadas, esta asociado a que el adulto narrante también lo debe sentir de esta forma, algo que se puede manifestar en que la lectura del héroe es acompañada por movimientos corporales –gestos, movimientos de manos y de pies como abrazos, saltos…-.

Fuera que la persona quien este relatando el cuento sienta al héroe como tal, dicho adulto necesita tener un enlace emocional especial con el pequeño para que él se identifique con esta emoción positiva, intentando adaptar ese entusiasmo a su mismidad.

Al provocar simpatía con la consecuente predilección y significación de héroe, el niño comienza a poner atención en las acciones de este personaje, dándose cuenta que sus actos son encaminados hacia la bondad, el bienestar de las personas, el desarrollo de la confianza en sí mismo para enfrentar situaciones que ocasionan malestar emocional y la renuncia a sus deseos egoístas.

Centrando su interés en el héroe, el niño se da cuenta que en su caracterización  en los cuentos de hadas, este personaje ejecuta acciones entendibles y al alcance del pequeño, las cuales dan como resultado el desarrollo de un vínculo satisfactorio y armonioso con otras personas, animales o cosas.

En el momento en que el niño quiere proceder de una forma similar al héroe de los cuentos de hadas, no solo por su simpatía sino por sus comportamientos, el mismo pequeño se puede significar como aquel personaje de una manera más fácil en un plano real puesto que no tendrá que implementar alguna acción sobrenatural o no deberá tener poderes especiales tal como ocurre en las narraciones míticas.

La capacidad para convertirse en héroe siendo alguien común, facilita al infante sentir, tanto el mundo y su lugar en él, de una manera segura, produciendo confianza y dando la oportunidad para que él se pueda desenvolver y tener vínculos afectivos adecuados con los otros.

La confianza que el pequeño adquiere con el mundo, a partir de su identificación con el héroe del cuento de hadas, es facilitada porque dicho héroe acepta la ayuda que las distintas personas, animales y cosas proporcionan para conseguir sus objetivos.

Ayuda tanto de otros personajes como de elementos y seres de la naturaleza –lluvia, sol, animales, rocas, árboles, tierra…-, por lo cual el éxito de sus actos depende no solo de él mismo sino del trabajo en equipo de varias partes, interiorizando también que la cooperación es parte fundamental de la existencia.

De esta manera, el niño se forma con la creencia que para alcanzar los logros, no solamente es necesario el deseo de implementar determinada acción, sino que esta motivación debe estar acompañada, algo que puede favorecer el desarrollo de ciertas competencias –relaciones asertivas, empatía, cooperación..-.

Acompañamiento que involucra una integración de la parte masculina y la femenina, en el cual lo primera se define como la racionalidad, agresividad, las ideas fijas y conservadoras lo mismo que el orden, cuya objetivo es imponer algo y así lograr el equilibrio dado por el cese de movimiento, mientras que los segundo corresponde a la emocionalidad, la protección, posibilidad de integrar y de crear, pudiendo presentarse por lo menos en un principio, caos y desorganización debido al rompimiento de paradigmas.

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