Importancia del espacio compartido entre padres e hijos en la narración de los cuentos de hadas.

Desde el momento en que papá y mamá toman la decisión de compartir un espacio de tiempo con su hijo, preferiblemente cotidiano, para la lectura y la discusión de los cuentos de hadas, esta actividad se convierte en muy valiosa para los dos puesto que es la oportunidad para desarrollar apegos cercanos y funcionales.

En estos instantes, los adultos necesitan tener apertura emocional acerca que los cuentos de hadas que darán a conocer a su pequeño, además de obras literarias de gran calidad artística y con características específicas, también tienen una riqueza simbólica invaluable, con respecto a las experiencias subjetivas que esta viviendo su hijo.

Dicha apertura permitirá que ellos interactúen saludablemente con su pequeño a través de la historia, haciendo énfasis en la parte que el autor del texto quiso hacerlo, algo que se puede visualizar en los distintos signos de puntuación que requieren tener determinadas repercusiones en la entonación del narrador –padres o figuras significativas-.

Además de esto, cuando los padres dan una connotación positiva a dicha actividad –lectura y discusión del cuento de hadas-, ellos ofrecen al pequeño la posibilidad que el menor conozca la subjetividad del adulto, mediante la relevancia que den tanto a ciertas partes del cuento como a personajes específicos.

Relevancia expresada por los tonos que los padres ejecutan, el aumento en las descripciones de los distintos lugares o situaciones que aparecen en el cuento junto a la estimulación para agregarle mayor cantidad de cosas a los dibujos presentados por el autor o a crear dichos imágenes en caso que el texto no las tenga.

De esta forma, el hecho que los adultos se abran emocionalmente al cuento de hadas, significa que ellos se puedan conectar con el autor, con ellos mismos y con su hijo en base a una historia que prioriza la figura del héroe y sus actuaciones en la resolución de problemas externos, y permitan en su hijo la posibilidad de vincularlos con sus vivencias internas.

Aunque privilegie al héroe, los padres han de aceptar que este personaje solo se desenvuelve de esta manera si tiene ayudas externas tanto de algunos elementos como de personas en su ambiente, y en la medida en que existe un “villano” cuyos actos son representativos.

Ayudas que en el campo real, o sea en el contexto presente, son sus figuras parentales, quienes se encuentran conteniendo a su hijo de las emociones displacenteras que pueden tener al escuchar ciertos fragmentos del cuento de hadas y al asociar esta historia con su mismidad.

Aunque el niño reconozca que sus padres lo acompañan afectivamente en este proceso, los adultos necesitan ser cautelosos en las interacciones sobre la interpretación del contenido simbólico de los cuentos de hadas, no siendo muy intrusivos en las significaciones, ocasionado que el pequeño se pueda sentir intimidado y con pocas ganas de disfrutar esa actividad –oir su lectura, imaginar y reflexionar cosas…- con ellos.

El adulto requiere permitir la creación de su hijo y guiarla sutilmente, de tal manera que el menor origine una alta expectativa para una próxima presentación del cuento de hadas, movilizando emociones y permitiendo la interiorización de competencias provocadas por la identificación del niño con el héroe, lo mismo que el aprendizaje de los simbolismos y su aplicación en su mismidad para tramitar funcionalmente sus conflictos internos.

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