
Después de los cuarenta años, el ser humano empieza a hacerse consciente de sus diminuciones en sus capacidades físicas, y algunos otros, quienes han tenido un mayor acercamiento con su lado femenino, y por ende, con su emocionalidad, no tienen inconvenientes en aceptar las reducciones en ciertas competencias cognitivas, adaptativas…
Al mismo tiempo, en la mediana edad se presentan diversas crisis individuales como consecuencias de relaciones de pareja rotas o vínculos de convivencia que sustentan un gran vacío al quedar solos en el hogar puesto que sus hijos se independizaron totalmente o se encuentran en camino de hacerlo, al igual que se sienten con impotencia debido a la significación negativa que adquieren en el ámbito laboral –trabajadores muy costosos, piden muchos permiso, tienen demasiados compromisos…-, algo que puede acarrear el despido de determinado empleo con los consecuentes desequilibrios en el área emocional, pareja, financiera..
Modificaciones que ocasionan que el sujeto se cuestione variadas cosas de sí mismo, implementando procesos que si son negativos se caracterizan por la auto rumiación, pero si son positivos tienen la particularidad de convertirse en auto-reflexivos.
Tanto en el recorrido positivo como en el negativo que los adultos de mediana edad decidan tomar, tienen como punto en común que restan interés en la consecución de logros sociales con referencia a etapas pasadas, poniéndo sus esfuerzos en intereses internos.
En caso que exista una auto-rumiación, el sujeto tiene pensamientos y sentir de tristeza, culpabilidad, odio…, por aquellos objetivos que no ha conseguido. Emociones negativas que se pueden convertir en paralizantes, de tal manera que cualquier deseo por obtener o mejorar algo se pierde.
Otros sujetos que también desarrollan la auto-rumiación, tienen la particularidad que esta puede disminuir sus efectos disfuncionales puesto que este pensar y sentir negativo se explica por el accionar de algo o alguien externo –no se pudo alcanzar determinado propósito debido a la envidia de.., mi hijo es grosero conmigo debido que esta violencia la heredo de su abuela..-.
Poner afuera una emoción interna tiene como objetivo deshacerse del malestar, cosa que se consigue parcialmente puesto que en estas circunstancias el sujeto se encuentra tan enfocado en proyectar sus cosas nocivas en otros que no se preocupa por darles solución, por lo cual contantemente se reproducen en su forma original o de otra manera.
Contrario a la auto-rumiación, existen los procesos auto-reflexivos en el cual se evalúa el pasado desde otra perspectiva. Una en la cual se enfatiza los aprendizajes o las experiencias que dejaron satisfacciones por sobre aquellas que no tuvieron el éxito deseado.
Los procesos de auto-reflexión, tienen como principales objetivos la observación crítica de las propias vivencias y de los estados afectivos involucrados en permitiendo así retroalimentar su auto-concepto, aceptar su parte dominante y sumisa, su anima y su animus, su parte manifiesta y latente, así como la posibilidad de la muerte.
Este sujeto en que predomina la auto-reflexión, acepta que la etapa que se encuentra viviendo se caracteriza por la presencia de ganancias y pérdidas. Posibilidades que son reales pero que intentará disminuir en cuanto sus aspectos negativos, mediante el desarrollo de comportamientos, proactivos, empáticos, éticos, asertivos, productivos, planeados, metódicos..
La dinámica en los procesos de auto-reflexión es ocasionada por un equilibrio y funcionalidad psicológica. Esta permite desarrollar un sello personal que manifieste un crecimiento interno con logros personales, pero que simultáneamente signifique un ofrecimiento a la comunidad.
En la edad media, la mirada hacia el interior se convierte en una temática prioritaria. Los logros sociales solo tienen sentido en la medida que sea un ofrecimiento dado por el individuo como consecuencia de haber ejecutado primero un proceso de exploración de su mismidad.