La colisión límite o borderline consiste en que uno de los dos miembros de la pareja tiene un trastorno límite de personalidad – inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la productividad, impulsividad en el tema de los gastos, sexo, abuso de sustancias o relación con la comida, sentimientos constantes de vacío y puede presentar intentos, amenazas suicidas recurrentes, o comportamientos de automutilación-.
El vínculo de pareja se basa al comienzo, en la idealización y emociones intensas como la admiración y la fusión en una sola persona. Poco tiempo después, los sentimientos se transforman en la devaluación, la manipulación, la decepción y la relación inestable donde las rupturas, las reconciliaciones y las actuaciones son frecuentes.
El miembro de la pareja que tiene una personalidad límite vive las emociones con muchas intensidad, lo mismo que tiene una gran ansiedad y miedo al abandono, por lo cual busca y pretende tener relaciones muy dependientes, confusas y poco diferenciadas. La impulsividad, la manipulación y la poca tolerancia a la frustración inducen a la realización de los actos inestables y no a la solución asertiva de situaciones o al equilibrio emocional. De manera que predominan las peleas, autolesiones o intentos de suicidio.
Esta persona no significa al otro miembro de la pareja de manera integrada, con cosas buenas y cosas malas, sino que la concibe como alguien parcial, de manera que algunas veces se convierte en la pareja más deseada, mientras que en otras ocasiones esta misma pareja se odia de manera intensa.
Como contraparte, se encuentra el otro miembro de la pareja, quien es alguien contenedor, reflexivo y racional de la emocionalidad de su compañero. Esta persona se identifica con la idealización que su pareja le proporciona, pero no entiende y se desconcierta cuando esta pareja lo desvaloriza, por lo cual se siente exigido para corresponder a sus demandas, calmando el miedo al abandono del otro miembro.
El autor piensa que la dinámica de pareja límite o borderline se da con mucha frecuencia en ambientes en los cuales existe violencia intrafamiliar puesto que las situaciones de maltrato, denotan un patrón conductual de por lo menos un miembro de la pareja, caracterizado por la realización de acciones impulsivas y poco tolerantes, que atentan contra la integridad física y/o psicológica de la otra persona, como forma insana de tramitar situaciones conflictivas.
Acciones que se producen cuando el sujeto no puede soportar que el objeto de amor puede tener cosas buenas y cosas malas, significándolo de manera parcial. De tal manera el sujeto límite tiene una gran desilusión cuando su pareja es distinta a lo que ha soñado, adoptando una conducta agresiva hacia ella.
Los sujetos límites, que posteriormente tienen relaciones de pareja con esa particularidad, han sido criados en una familia nuclear con una convivencia hostil en la cual se presenta agresividad entre sus miembros. Por esto, las respuestas impulsivas, conflictivas y violentas se convierten en su repertorio conductual y en la manera como definen el amor.
Adicional a este ambiente disfuncional entre las figuras parentales, y como consecuencia de este, el sujeto borderline no ha interiorizado el concepto de apego seguro, por lo cual puede tener dificultades para controlar sus emociones, especialmente las negativas como la ira, lo cual se complementa con la ideación de ser perseguido o ser el centro de atención. Esto ocasiona que esta persona tenga disposición a pelear y defenderse de manera constante de un potencial ataque.
Acerca del miembro continente, este miembro también presenta inconvenientes para la significación total de su objeto de amor, probablemente porque fue protagonista de una dinámica parental insana en cuanto a reacciones impulsivas y maltratantes, lo mismo que verbalizaciones que denotan la alternancia con alta intensidad de sentimientos de amor y odio entre padre y madre.
Sin embargo, este hijo no adopto la forma de comportamiento violenta e impulsiva, sino que se identificó y adopto conductas contenedoras, tanto así que se autodefine como como “persona salvadora” de su pareja límite, y aquella que ocasionará la modificación de sus comportamientos disfuncionales.
El deseo del miembro contenedor por lograr la transformación de su pareja puede estar asociado a una incapacidad por aceptar las limitaciones propias, a una satisfacción personal por ser protagonista de una dinámica agresiva, a dificultades para concebir a su pareja a nivel global –lo concibe solo en sus aspectos buenos, dejando a un lado sus rasgos negativos como comportamientos maltratantes, respuestas impulsivas o poca tolerancia a la frustración- y a búsqueda de acciones constantes en el mejoramiento de su pareja, de tal manera que esta búsqueda concuerde con la idealización que ha tenido el miembro limite sobre el miembro contenedor.
La dinámica de permanente conflicto entre estos miembros de la pareja, es el tópico que genera más deseos de seguir juntos, lo cual se relaciona con la satisfacción que este vínculo proporciona porque es la reactivación de la dinámica de la familia nuclear.
Tópico que se convierte en algo nocivo para los dos miembros de la pareja, especialmente para el sujeto contenedor, puesto que debe soportar, asimilar emocionalmente y superar las emociones desbordadas y comportamientos desequilibrados de su cónyuge..