La contribución de la cultura a la tristeza del adulto mayor.

La mentalidad popular en un gran parte de la población perteneciente a la cultura occidental durante las diferentes etapas de la historia, se ha caracterizado por la indiferencia y la crueldad hacia el adulto mayor puesto que los significa como personas inservibles, que se deben dejar en el olvido puesto que no tienen mucho que ofrecer.

Esta percepción negativa se ha vuelto un poco invisible debido que los avances científicos permiten que el ser humano aumente su esperanza de vida, por ende los años en que comienza la adultez mayor se extienden -en 1900 la esperanza de vida era de 29 años, viejo en ese entonces, mientras que 2010 la esperanza de vida fue de 74 años, y a partir de los 60 el sujeto se convierte en adulto mayor-.

La poca valoración de la adultez mayor se puede observar en el ideal cultural de belleza, en el cual predomina, para las mujeres, delgadez extrema en casi todo el cuerpo, exceptuando la región de los senos y de las nalgas, partes corporales que deben ser protuberantes, al igual que ausencia de arrugas en la piel del rostro.

Ideal de belleza que ofrece imposibilidad para tener, en personas mayores de 60 años, por la forma en que se transforma tanto su cuerpo como su metabolismo. Por esta razón, muchas personas de esta edad no se sienten a gusto con su edad y con su cuerpo, ejerciendo sobre este, maltratos producto de las purgas o de los hábitos insanos para bajar de medidas, y por ende de peso, consumo de todo tipo de productos para intentar esconder el paso del tiempo o acciones quirúrgicas para reducir grasa,  realizar todo tipo de implantes o aparentar tener menos años.

Siguiendo con el desarrollo cultural contra los adultos mayores, se debe especificar que diversas construcciones tanto públicas como privadas, no son amables con este tipo de población, puesto que no ofrece facilidades para que  ellos se desenvuelvan mejor ante las posibles dificultades que puedan tener por su proceso normal de envejecimiento.

Cuestiones como publicidad, creación de bienes de consumo, programas y políticas gubernamentales, actividades productivas… menosprecian las características del adulto mayor, definiéndolo como alguien que genera carga a los demás.

Inclusive la familia, también colabora en la producción de este tipo de sentido de menosprecio y poco agradecimiento, cuando no se integra al adulto mayor en las acciones del grupo familiar, cuando existe maltrato y no entendimiento de los procesos normales de envejecimiento y cuando son negligentes con su cuidado y el desarrollo de un ambiente asertivo para el transcurrir de sus días.

De esta manera, se puede observar como la cultura macro y la cultura micro –familia- han contribuido a la desvalorización del adulto mayor, y por ende han ocasionado que esta población se identifique con esos mensajes culturales incapacitantes y de poca valía.

Identificación que ocasionan tristeza, desmotivación y diversos estados emocionales que pueden intensificarse hasta una depresión, la cual promuevan ideaciones suicidas, aceleración del proceso de envejecimiento o demencia, o alteraciones en la funcionalidad cognitiva, motriz, lenguaje, adaptativa.

Por este desaire que la cultura macro ejerce contra el adulto mayor, la familia requiere hacer un aporte distinto. Aporte encaminado al respeto por su experiencia y por ser la base afectiva de todo, a su aprecio por su sabiduría y conocimiento, a integrarlo en todas las actividades colectivas y a estimularlo para sus relaciones sociales y la realización de comportamientos que correspondan a sus deseos, entre otras cosas.

Al mismo tiempo, los miembros con más autoridad e influencia dentro del núcleo familiar, deben formar a los más jóvenes acerca de la importancia que tienen los adultos mayores dentro de la familia y la sociedad, lo mismo que al desarrollo constante de conductas de valoración, integración, agradecimiento y acompañamiento con las personas que tienen más de 60 años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *