
En este segundo texto sobre el libro “la causa de los adolescentes”, el autor referirá algunas recomendaciones que ofrece Dolto para que el paso de la niñez a la adolescencia sea un camino sin muchos traumatismos, lo mismo que señala algunas orientaciones para problemáticas específicas que suceden en la adolescencia.
La autora señala que se debe presionar al niño para que se independice pero no hasta tal punto que las exigencias que se le imponen puedan traumatizarlo –no haciendo una retroalimentación asertiva y utilizando un lenguaje culpabilizante por sus deseos de devolverse a la niñez, o tener comportamientos que asemejan los realizados en este periodo-.
Para Dolto, la cultura con su desarrollo, dejo de ayudar al adolescente en ser menos frágil. Una de las razones es que se acabaron los ritos de iniciación que se tenían en las culturas primitivas. Al no aumentar su confianza en ellos mismos, el sujeto de esta edad comienza sus relaciones amorosas con deseo pero con mucho miedo.
Los rituales de iniciación tiene relación a un proyecto que requiere alguna preparación, en la cual se encaminan los esfuerzos hacia el logro de un objetivo que se puede o no cumplir –en las actividades de preparación, existen competencias, vínculos homosexuales o heterosexuales sin objetivo sexual, en que se erotiza la relación con el otro para conseguir algo-. Ritos de iniciación en los que se muere a la infancia, haciendo la separación de los padres y el hijo
Los ritos de iniciación favorecen la sublimación de la castración simbólica –sentirse en falta-. El sujeto comprende que uniendo esfuerzos con otros –el rito de iniciación no puede ser solo y tiene que ser con iguales- puede llegar a la meta, alejándose de la culpa por haberse separado y abandonado a sus padres.
En caso que el hijo adolescente presente resistencia a separarse de su familia, mediante la agrupación con colectivos externos, los padres deben acelerar este proceso. Una de las formas para lograr esto es que los adolescentes sientan que sus padres no se encuentran en competición con ellos, mediante el involucramiento en demasía con sus actividades.
Los padres necesitan comprender que sus hijos adolescentes podrán tener algunas comportamientos que se podrían definir como disfuncionales en otras edades. El adolescente se desfasa del tiempo cotidiano para vivir en un tiempo subjetivo, su humor cambia constantemente entre la depresión y la exaltación, produciendo desasosiego, pensamientos de suicidio, pensamientos homosexuales…
En cuanto a la idea del suicidio, esta se desarrolla con mayor intensidad en adolescentes que no han podido expresar sus malestares emocionales durante la niñez. Ellos han guardado este secreto por lo que están cansados, queriendo que ese niño interior muera.
Por otro lado, el desequilibrio emocional del adolescente, puede explicarse debido que él no sabe que tiene un deseo, algo que tampoco le permite saber que hacer con ese deseo – Los padres le suplen todo sin exigirle nada-, ligándolo al consumo de bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas. La droga impide que la libido encuentre su objetivo en la procreación y hacia la creatividad. Los drogadictos no tienen experiencias que les permitan defenderse ante los obstáculos de la vida
En cuanto a los problemas escolares de los adolescentes, Dolto señala que estos son el signo de un profundo malestar de personalidad vinculado con la relación con sus padres. Estos problemas se pueden disminuir en la medida que el adolescente aumente sus conocimientos sobre sí mismo, sus formas más efectivas de aprendizaje…. Para esto, sus padres deben crear y haber creado un clima de confianza con su hijo.
Los padres actuales se confían en que sus hijos son autosuficientes en muchas cosas, para no intervenir en su desarrollo, especialmente a nivel de orientación, lo cual genera que los menores de edad se automaternalizan –se contienen emocionalmente- ellos mismos, pero no se pueden autopaternalizar puesto que ellos no tienen normativas