Adulto mayor con pareja que sufre enfermedad terminal.

La enfermedad terminal es aquella que no tiene tratamiento específico curativo o con capacidad para retrasar la evolución, y que por eso conlleva a la muerte en un tiempo relativamente corto –generalmente inferior a seis meses-. La enfermedad terminal conlleva un alto grado de sufrimiento a nivel físico y a nivel psicológico tanto en el paciente como en la familia.

En la mayor parte de las ocasiones, la literatura psicológica se ha enfocado en referirse a la emocionalidad del individuo que sufre de una enfermedad terminal, lo mismo que a la importancia que ellos tengan una red de apoyo sólida, y en la relevancia que los dos –persona que padece y medio familiar cercano- puedan acceder a procesos terapéuticos.

Sin embargo, en muy escasas oportunidades esta literatura ha tenido como uno de sus principales contenidos un capítulo aparte para describir los fenómenos afectivos que ocurren en las parejas, especialmente cuando ellas son adultos mayores, de sujetos que padecen una enfermedad terminal.

En caso que el vínculo entre los dos miembros se haya caracterizado por la armoniosidad a  través de los años, la enfermedad terminal de alguno de ellos, se siente en el otro con emociones muy intensas, tanto así que la persona sana tiene procesos muy similares a los experimentados por su pareja cuando tiene conocimiento de su patología sin oportunidad de cura

En la primera fase, tanto el sujeto que sufre la enfermedad terminal como su pareja ejecutan una negación de la noticia  de la posibilidad muy grande de la mortalidad a corto plazo, pensando en un diagnóstico erróneo y buscando variedad de opiniones.

El segundo estado es el de la ira con la totalidad de su medio ambiente por parte del enfermo y pareja, algo que produce en el enfermo rechazo y desmotivación a recibir cuidados de los demás, mientras que en la pareja produce el deseo de hacerse cargo solamente por sí misma de su familiar, desechando la ayuda ofrecida por amigos o red extensa.

La tercera fase es la negociación en la cual existe esperanza en el deseo de posponer o retrasar la muerte por parte del enfermo y de su pareja. Después de manifestar un desequilibrio emocional, el enfermo y la pareja se reacomodan emocionalmente con el objetivo ilusorio de combatir la enfermedad.

El cuarto estado es el ánimo caracterizado por la tristeza, desilusión, inutilidad, odio… de los dos. Las dos personas asimilan emocionalmente acerca que combatir la enfermedad es una utopía, por lo cual el enfermo se resigna a morir y su pareja lo hace con la aceptación que su pareja llegara a este estado de muerte muy prontamente

Por último, la quinta fase es la aceptación de la muerte tanto del enfermo como de su pareja. Ellos dos –persona con enfermedad terminal y adulto mayor compañero/a sentimental- pueden entender desde la emoción y desde la razón lo que esta pasando, y los dos intentan reconstruir y disfrutar el tiempo de vida de uno de ellos.

Cabe anotar que, aunque el enfermo terminal y su pareja tengan estos cinco procesos, cada uno de estos individuos lo vive a velocidades diferentes. En algunas ocasiones, el propio paciente con enfermedad terminal alcanza más rápidamente la quinta etapa que su pareja.

Otra cosa ocurre si el vínculo de la pareja ha estado caracterizado por experiencias negativas –maltrato, infidelidad, negligencia emocional…-. En este caso, el adulto mayor sano puede tomar o no la decisión de atender personalmente a su pareja, pero sin la empatía explicada en el párrafo anterior, sino motivado en su comportamiento por la interiorización que tenga del concepto de misericordia.

Sea en el primer o segundo caso, el adulto mayor sano desarrolla una carga emocional negativa muy fuerte que puede tener un efecto desestabilizador en diferentes niveles –afectivo, social, fisiológico..-. Esta persona no se siente con la confianza de dialogar con determinada persona puesto que se puede sentir juzgado/a y demerita sus propias emociones en comparación con el sufrimiento del otro.

Por esta razón, resulta esencial que la red de apoyo con mayor significación para un enfermo terminal, o sea su pareja, más si las dos personas son adultos mayores, pueda acceder a un espacio terapéutico, en el cual sienta que sus emociones, su discurso y la totalidad de interacciones entre el paciente y el terapeuta tienen un lugar particular, y no ligado con su pareja.

Dialogar con un tercero –terapeuta- que supuestamente maneja el saber pero que no tiene ninguna clase de vínculo afectivo con el adulto mayor, puede permitir que él se sienta tranquilo y con bastante motivación en conseguir una apertura afectiva en la cual puede transmitir su sí mismo –emociones pasadas y presentes, recuerdos con contenido emocional, manera actual de entender la realidad, deseos…-, sin producir sentimientos negativos asociados con ser juzgado.

Dicha acción de comunicación acerca de su mismidad, con una escucha que lo esta direccionando durante las sesiones, mediante la incentivación por recorrer determinado camino, tiene la capacidad de activar variados centros de memoria y de funciones cognitivas, a la vez que permite que las emociones se conviertan en palabras, y por ende, puedan disminuirle su carga negativa producto de la situación actual de ser pareja de un adulto mayor con enfermedad terminal, y la carga negativa de otras experiencias disfuncionales que ha tenido a través de su historia.

Al disminuir la carga negativa con el proceso terapéutico, la pareja del adulto mayor con enfermedad terminal, tiene la capacidad de tramitar funcionalmente las cinco etapas descritas anteriormente, convirtiéndose en un apoyo para el otro y no en una molestia.

En cuanto al adulto mayor que accede a cuidar a su pareja por misericordia, el proceso terapéutico puede profundizar en que aunque realice esta atención por razones humanitarias, existen un sinnúmero de emociones y recuerdos emocionales nocivos que necesita sanar por medio de la palabra, por lo cual se encuentra en el espacio adecuado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *