
La alianza es un acuerdo entre dos o más personas u organizaciones. Los propósitos de una alianza pueden ser conseguir algo que todas las partes desean o combinar fuerzas para solucionar determinadas situaciones conflictivas, incluida el combatir eficazmente un enemigo.
Las parejas desarrollan alianzas desde el momento de su conformación. Sin embargo, en algunos casos que se convierten en patológicos, este grupo de dos, basa su existencia exclusivamente en las alianzas y no en el vínculo afectivo de pareja que pueda existir entre ellos.
Innumerables condiciones pueden suceder para que los miembros de una pareja tomen la decisión de aliarse entre sí, enfriando su lazo afectivo o negando y no queriendo afrontar los problemas en esta temática. Disfuncionalidad orgánica y/o emocional de uno o los dos miembros de la pareja, inconvenientes de determinado tipo –afectivo, cognitivo, adaptativo..- de los hijos, problemas económicos, dificultades legales, deseo infinito e incontrolable de los dos o de uno de ellos por tener descendencia..
Las alianzas para enfrentar una amenaza externa y las cuales no se complementan con un vínculo afectivo sólido de pareja, incluso se pueden observar en situaciones en que existió infidelidad de algún miembro, de tal manera que la víctima se repliega en torno a su pareja para protegerlo contra ataques externos, especialmente de los amigos o familia de origen del afectado, debido a su engaño.
Estas alianzas disfuncionales entre los miembros de la pareja, también se pueden visualizar en los ambientes en que existe maltrato. En este caso, la víctima defiende al maltratador, haciendo un acuerdo en el cual lo defiende ante posibles ataques externos y ante la actuación sancionatoria de la ley.
El denominador común de estas alianzas sin afectos, es que se llevan a cabo para defender la conservación de un ideal –matrimonio, relación de pareja o de convivencia-, a pesar que la dinámica de la pareja ha estado rota durante mucho tiempo, y no existe el deseo de transformación de ella.
Muchos miembros de las parejas, justifican este tipo de alianzas con la convicción que no pueden romper dicha relación, puesto que dar a conocer dicha ruptura ante los demás junto a la posterior separación, dejaría a sus hijos sin estabilidad monetaria y emocional.
Sin embargo, al explorar más a fondo esta situación, se puede observar que las alianzas son un medio que utilizan los miembros de las parejas para evitar implementar una introspección de su vínculo afectivo, puesto que esto daría como resultado concluir que no existen o están demasiado deteriorados estos vínculos entre los dos, y no hay motivaciones de pareja para cambiar esto, por lo cual el lazo afectivo, y mucho menos la convivencia, son factibles.
Adicional a lo anterior, basar el enlace de pareja solamente en alianzas puede significar una baja autoestima, lo mismo que escasa inteligencia emocional en pareja, problemas para la toma de decisiones, solución de conflictos, sentido crítico, entre otras competencias.
Conservar esta tipo de colectividad formada por los dos, puede afectar la estabilidad emocional de los miembros de la pareja y de los hijos, quienes se dan cuenta de la unión disfuncional de sus padres e interiorizan esta manera de ser pareja como la “correcta”.
Cada pareja necesita, por lo menos una vez en el año, permitirse un espacio de pensamiento y reflexión acerca de su dinámica interna, de tal manera que este hábito permita conocer si esa relación esta sustentada en vínculos afectivos de pareja y de alianzas, o solamente se define alrededor de estos acuerdos –alianzas-.
Espacio de tiempo en algún lugar diferente al cotidiano, y que sea bajo el direccionamiento de la pareja en sí o de un profesional de ciencias sociales que haya tenido un proceso de escucha terapéutica para él mismo y lo haya implementado para los demás, y no alguien que no domina los fenómenos psicológicos y que ha basado su experiencia en prácticas de coaching o en prácticas de sanación con su yo interno.