Diferencia en la concepción del cuerpo de los estudiantes de colegio mixto con los estudiantes de colegio de un solo sexo.

Los niños pequeños cuando comienzan su formación educativa en las respectivas instituciones, adquieren ciertas peculiaridades en la socialización dependiendo de si estudian en un colegio que admitan los dos sexos, o si estudian en un colegio que solo reciba un solo sexo –Hombres o mujeres-.

Los niños que estudian en colegios mixtos conciben la interacción con el sexo contrario como una realidad en la cual se ven enfrentados todos los días, teniendo mucha apertura emocional para aceptar a infantes del sexo contrario en su grupo de amigos más cercanos, aunque todavía no se haya desarrollo el interés sexual por el sexo contrario.

Durante la pre-adolescencia y adolescencia, tiempo en el cual las hormonas sexuales se despiertan, dando lugar a transformaciones físicas, psicológicas y sociales, la diferencia de sexos toma relevancia porque puede producir ciertas emociones de intranquilidad solo con aquella persona que despierta un gusto ligado al cortejo y/o a las relaciones sexuales.

Fuera de esta persona en la cual el adolescente centra su atención para una vinculación de exclusividad, las demás personas del sexo opuesto no tienen la capacidad de alterar la calma, puesto que son, o por lo menos representan, los mismos amigos y amigas que ha tenido desde hace muchos años.

En esta realidad, las personas del otro sexo, son concebidos como distintas. Sin embargo, esta diferencia no se convierte en una amenaza y no ofrece mucha resistencia para su integración, ahora que las hormonas sexuales están haciendo su trabajo, puesto que en la niñez los dos sexos se han mezclado sin inconveniente alguno.

Otra cosa ocurre cuando los niños asisten a una institución educativa que solo admite la presencia de un solo sexo. En este caso, existe menor capacidad para la integración entre sexos, y como consecuencia, para el entendimiento del sexo contrario.

Los niños perciben a las niñas como extrañas, difíciles de entender y con muchos adjetivos más que ahondan la diferencia. De igual forma, las niñas sienten que los niños son insoportables, extraños y personas con las cuales es muy difícil llegar a acuerdos.

Estos niño/as en su adolescencia, pueden presentar algunos desordenes a nivel emocional puesto que, debido a su falta de experiencia, no saben como establecer un proceso de interacción, conocimiento y seducción adecuado con el sexo opuesto.

Desordenes que pueden alterar más el desequilibrio propio del adolescente,  los cuales se pueden observar cuando los púberes tienen el primer interés sexual por una persona del sexo contrario. En este caso, dicho gusto se traduce en un deseo de compartir con ella la mayor parte del tiempo, dejando a un lado sus responsabilidades.

Los adolescentes, especialmente aquellas de sexo femenino, significan su cuerpo como un medio para seducir y manipular al otro –el cuerpo es un instrumento-, algo distinto a la interpretación que hacen las personas que estudian en colegios mixtos, quienes sienten su parte corporal como un medio para integrarse con el otro desde la diferencia.

Darle tanta importancia al cuerpo –herramienta para seducir y manipular al otro- puede acrecentar los trastornos asociados a la tramitación de inconvenientes emocionales mediante patologías corporales –Hipocondria, trastorno de conversión, trastorno de somatización, trastorno dismórfico corporal y trastorno de dolor-.

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