Educación sexual inefectiva en el adolescente.

Desde la reforma constitucional hecha en Colombia en 1991, se creó el proyecto de educación sexual como un programa pedagógico que debía desarrollarse transversalmente a actividades  normales de estudio de las instituciones, por lo cual se empezó a implementar la catedra de educación sexual.

En el año 2003, el gobierno hace público la política nacional de salud sexual y reproductiva con siete temas, los cuales no incluyen el componente emocional de la sexualidad, algo que solo permite significar esta –la sexualidad- desde la corporalidad y no desde la integralidad entre el componente externo –cuerpo- y el componente interno –pensamientos, emociones-.

Un poco más tarde, en el año 2007, a este plan de salud sexual fue agregado la formación de competencias que permitieran tomar decisiones al estudiante para que viva una sexualidad sana, plena y responsable que enriquezca su proyecto de vida y el de los demás.

Empero, aquello que esta planteado en la práctica ha sido difícil de ejecutar puesto que se ligó el programa de educación sexual con el de construcción de ciudadanía, y por ende, no se responsabilizó a alguien en particular para la implementación de dicho programa, dándose por docentes de las áreas básicas, especialmente las de ciencias naturales y biología.

Dichos profesores han olvidado y/o no se encuentran preparados para mirar la sexualidad como algo integral, lo mismo que han dejado a un lado el componente de proyecto de vida, razón por la cual el autor de este escrito siente que la catedra de sexualidad no ha dado los resultados que se esperaban en cuanto a cuestiones como disminución del embarazo adolescente, baja de las enfermedades de transmisión sexual etc.

Al dar informaciones de la sexualidad solamente desde el punto de vista de la biología, se corre el riesgo de provocar que el adolescente sienta esta temática, y actúe hacia ella con base en su deseo genital, dejando a un lado diversas habilidades en sus respuestas inhibitorias que el individuo requiere tener al no estar preparados psicológicamente para este encuentro puesto que no existe un componente emocional de por medio y/o no posee métodos de protección adecuados.

Aunque ha existido un esfuerzo importante por parte de los docentes en el desarrollo de conductas auto protectoras, en los niños y adolescentes, que permitan que ellos detecten y se alejen de posibles abusadores mayores, esta clase de comportamientos de cuidado consigo mismo no ha estado asociado a la significación de la corporalidad como parte de una integralidad del ser humano en la cual el sistema emocional y cognitivo ocupan los otros lugares.

De tal manera, los sujetos menores de edad se quedan cortos en el entendimiento racional y asimilación emocional acerca del concepto que cualquier satisfacción de los órganos corporales, produce repercusiones internas –emocionalidad y procesamiento de la información- y externas –embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual – que determinan su accionar futuro.

Esto es fundamental puesto que el enfoque biológico de la sexualidad que se enseña en la actualidad a menores de edad, se adiciona a falencias en la adquisición de competencias emocionales en su hogar, por lo cual esta educación sexual dado por docentes de ciencias naturales tiene imposibilidad para estar complementada desde la casa por un sistema de valores.

Imposibilidad dada debido que los padres no tienen un vínculo emocional funcional con sus hijos, muchas veces no dan un ejemplo adecuado de comportamiento, y porque los adolescentes, en su proceso de independencia natural, pueden ser muy reacios a la formación y normatividad de sus figuras parentales.

Así como los proyectos se realizan por la conjunción de varios saberes, el autor piensa que el proyecto de educación sexual de cada institución necesita ser integrado por los saberes biológicos y psicológicos, tal como se encuentra plasmado en la ley, pero que en la práctica no se pudo dar puesto que se dejó la biología aparte del componente psicológico, el cual se perdió, moviéndose hacia otro programa como lo es el de desarrollo de valores de convivencia.

Dividir en la práctica estos dos componentes, puede ser una de las causas para que el niño y el adolescente tenga gran dificultad para ligar la sexualidad a una serie de comportamientos, emociones y sentimientos, que implique que esta –la sexualidad- sea la consecuencia de un vínculo afectivo estructurado.

Vínculo afectivo cuyas acciones y efectos no deben estar en contravía de un proyecto de vida estructurado en el cual un embarazo no deseado y no planeado, y/o la presencia de una enfermedad de transmisión sexual obliguen al adolescente a su modificación

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