Efectos psicológicos de la disminución de las hormonas sexuales en los adultos de mediana edad.

La menopausia es el proceso de la vida en que los periodos menstruales se acaban, por lo cual la mujer se convierte en alguien infértil. La menopausia, según publicaciones médicas, ocurre entre los 45 y 55 años, y es un fenómeno que se puede presentar de forma paulatina pero que tiene un punto culminante.

En la menopausia, los ovarios dejan de liberar óvulos. Al hacerlo, el cuerpo produce menor cantidad de hormonas femeninas –estrógeno y progesterona-, generando variados síntomas físicos y psicológicos, algo que influye en la parte de pensamientos, emociones y comportamientos.

En cuanto a la influencia de la baja de progesterona y estrógenos sobre la conducta, esta se puede observar en que las mujeres se vuelven irritables, ansiosas, estado de ánimo caracterizado por la tristeza, perdida de motivación, energía, llanto fácil. En cuanto a las consecuencias cognitivas, se pueden contar las fallas en la concentración. También se pueden nombrar problemas en el sueño.

Por el lado de la parte psicológica, la mayor cantidad de personas podrían pensar que la menopausia, podría causar felicidad y tranquilidad en las personas del sexo femenino, puesto que cancela la posibilidad de embarazo. Reacciones que solo ocurren en una mínima parte de las mujeres.

Sin embargo, un porcentaje considerable de mujeres expresan mucha tristeza por la menopausia, lo cual no solo se asocia con los efectos hormonales sobre el pensamiento, las emociones y el comportamiento, tal como se explicó en párrafos anteriores, sino que manifiestan que este estado afectivo tiene mucha relación con la incapacidad biológica de ser madre o de repetir esta vivencia.

Dichas emociones negativas se encuentran ligadas con los estereotipos acerca del significado de ser mujer, y  también esta vinculado en como ella se identifica o no con esta forma cultural de percibir la realidad. Forma completamente desactualizada y que es una herencia de nuestro antepasados –padres, abuelos, bisabuelos..-.

Acerca de la capacidad de este estereotipo por afectar emocionalmente a la mujer, esto depende de la manera como ella se ha significado ante la sociedad. Si lo ha hecho, dando un valor grandioso a su competencia de poder dar a luz, muy seguramente tendrá una melancolía que puede transformarse en depresión en caso de intensificarse.

Adicionalmente, si la mujer no ha hecho una asimilación emocional de la edad que tiene actualmente, motivándose a tener descendencia,  o al menos no negando esta posibilidad, es porque existe un deseo inconsciente de concebirse como madre.

El hecho que su connotación con más importancia sea la posibilidad de tener hijos, denota una autoestima desequilibrada y desestructurada, la cual se formó durante la primera infancia, pero ha sufrido de aportes disfuncionales en las demás etapas de crecimiento.

Esto pudo originarse por los vínculos afectivos insanos que tuvo esta mujer con su madre cuando fue niña, en el cual existió demasiada valoración, tal vez la única, en el hogar al hecho que las mujeres pueden engendrar. En las demás temáticas, la figura femenina debía tener un papel pasivo frente al hombre y a la sociedad.

Por el lado de la figura masculina, el proceso es más sencillo puesto que no existe esa disminución abrupta de los niveles de las hormonas sexuales, como pasa con las mujeres. Ellos disminuyen paulatinamente la cantidad de testosterona, después de cumplir los cuarenta años,  por lo cual no se da una crisis propiamente dicha sino que el ser masculino se puede adaptar con mayor facilidad que la mujer a estos cambios.

Problemas con las erecciones, pérdida de cabello, reducción de la masa ósea, reducción del tamaño de los testículos lo mismo que disminución de la cantidad de semen, dificultad para dormir, menor deseo sexual, reducción de la masa muscular, sofocos, bajón de los niveles de energía, aumento de la grasa corporal y cambios en los estados de ánimo, se puede contar entre los efectos de la disminución de testosterona.

Todas estas transformaciones no impiden el proceso de paternidad pero pueden afectar la autoestima, cuando esta se define mayormente a través del estereotipo de hombre macho, el cual plantea que la figura masculina debe ser una persona con una energía sexual arrolladora y que requiere tener en todo momento tanto deseo sexual como capacidades físicas para este tipo de encuentro.

Igualmente como sucede con los estereotipos que determinan a la mujer, este estereotipo de hombre macho denota una autoestima desequilibrada y desestructurada, la cual se formó durante la primera infancia, pero ha sufrido de aportes disfuncionales en las demás etapas de crecimiento.

Esto pudo originarse por los vínculos afectivos insanos que tuvo esta hombre con su padre cuando fue niño, en el cual existió demasiada valoración, en el concepto de hombre como “semental” y como persona que en caso de no cumplir este requisito, podría ser dejado o causar una enorme tristeza en su pareja.

Además de los vínculos con estas características, el hombre no ha hecho una asimilación emocional de la edad que tiene actualmente, desarrollando algunas conductas patológicas como tener relaciones sexuales con personas menores que él en veinte o treinta años para demostrar su “hombría”, o no protegerse en los coitos, demostrando su deseo inconsciente por embarazar y de ese modo demostrar su “hombría” también.

Desde este punto de análisis, los efectos de la merma en la producción de hormonas sexuales en el hombre y en la mujer, incentiva poner a los sujetos de ambos sexos, en otro tipo de lugar en cuanto al tema de la sexualidad, y por ende en muchas otras más temáticas.

Un lugar ligado más al encuentro con suficiente tiempo en el cual importa la calidad y no la cantidad de coitos, lo mismo que asociado al conocimiento y al disfrute en pareja, en la cual se pueden utilizar herramientas externas –medicamentos contra la impotencia, lubricantes..-. Un espacio solo de los dos tanto en la realidad como en el imaginario de cada persona y de la pareja, puesto que no existe la posibilidad de embarazo, debido a la menopausia de la mujer.

Si esta persona, sea hombre o mujer, no acepta esta nuevo lugar, el cual esta delimitado por el orden biológico y tiene mucho que ver con lo sexual, pero va más allá de este tópico puesto que se asocia con más faltas y/o ausencias, no podrá equilibrar su autoestima, y tampoco podrá estructurarse de acuerdo a su nueva realidad, por lo cual puede caer en depresión.

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