El sueño de la ceremonia del matrimonio.

Contrario a lo que se pensaría en la actualidad, muchas mujeres, e incluso algunos hombres, guardan en lo más profundo de su ser, un ideal referente a casarse en un ritual religioso o civil con características particulares –música, discurso especial…-, acompañado de una celebración fastuosa con invitados.

Ideal que es interiorizado por los hijo/as  debido al discurso de una madre, el cual aparece como unas insinuaciones inocentes en la niñez pero que adquiere el carácter manipulatorio desde que sus descendientes se convierten en adultos jóvenes, pero que se complejiza más después que este hijo/a ha cumplido 25 años –no me quiero morir sin antes verte organizado conviviendo con alguien…-.

Dicho ideal de lo social que es apropiado por las mamás, también es estimulado por algunas historias infantiles o cuentos de hadas, los cuales fueron contados en la niñez por los padres, y se mantienen en la memoria hasta la adultez, teniendo significación especial para los hijos, puesto que existe una asociación entre el relato y el vínculo emocional cercano con los padres.

Historias o cuentos de hadas en que los adultos no colaboraron para que fueran interpretadas desde sus mensajes simbólicos sino que permitieron que sus pequeños retuvieran la literalidad del relato, el cual la mayor parte de las veces terminan con la frase “Se casaron en una ceremonia muy grande, con mucha belleza, colorido, bailes, trajes formales…., y fueron felices por siempre”

Existe una necesidad para la realización de este ideal de una forma fantaseada, tanto así que algunas madres, especialmente cuando su hija tiene menos de treinta años, no pueden abstenerse de opinar sobre bastantes particularidades de los dos eventos –ceremonia religiosa o civil y celebración-.

Muchas de estas madres actúan como si tuvieran más deseos que sus hijas por casarse, perdiéndose momentáneamente en una realidad que no les corresponde a ellas, algo que puede significar un apego disfuncional con su descendiente, enlazado con el sentimiento displacentero sobre su propia vida, de manera que se quiere perder en la de su ser querido.

Probablemente este comportamiento de entrometerse en actividades que conciernen directamente a su hija es algo que se ha repetido a través de la historia y se repetirá en un futuro, por lo cual no es extraño que esta madre se inmiscuya en temáticas de pareja.

En otras personas del sexo femenino, aquellas por lo general mayores  de 35 años, las madres no influyen tan directamente en la decisión de casarse o de realizar una ceremonia con celebración. Sin embargo, dichas mujeres no se pueden desligar del contenido interiorizado desde su primera infancia, tanto por sus padres como por la recordación del contenido del cuento de hadas.

La fantasía del ritual de casamiento y celebración, en ocasiones, aunque suene increíble de creer, supera una valoración objetiva que cada miembro de la pareja ejecute del otro, así como también se encuentra por encima de la capacidad de acuerdos sobre diferentes temas, lo cual permitirá una satisfactoria convivencia.

De tal manera, tomar la decisión de transformarse desde una relación de noviazgo a una de matrimonio, en algunas parejas se encuentra directamente asociado con la realización de un ideal infantil que todavía hace parte del presente de cada individuo, acompañado de acciones para conseguir unas interacciones más estrechas con su figura materna, o con la memoria que se tiene de ella.

El periodo de preparación de la ceremonia y celebración incentiva una alianza momentánea de la pareja para cumplir un objetivo externo a su dinámica colectiva, de tal forma que los novios que hayan tenido conflictos sin resolver, o lo estén teniendo actualmente, los dejan a un lado de forma momentánea, por lo cual puede cumplir con emociones positivas tanto en la planeación como la realización de los eventos.

Así, las parejas que eligen implementar una ceremonia y celebración de su matrimonio,  sin haber tenido una estructuración sólida de su mismidad colectiva durante el noviazgo, tienen altas posibilidades de convertirse en una unión de dos personas que no se soportan en su convivencia, separándose en el momento en que se acaba su alianza momentánea, la cual incluye el viaje de luna de miel en caso que lo hayan hecho.

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