Elección inadecuada de estudios en los adultos jóvenes.

Uno de los hechos que ha generado bastante preocupación en los aspectos concernientes a los adultos jóvenes, es la escogencia desacertada de estudios superiores, aspecto que se encuentra directamente asociado con la alta desersión de los estudiantes en programas académicos profesionales –cifra de 46% según  Fedesarrollo en el año 2022-.

Algunos sujetos entre 18 y 25 años, comienzan sus estudios superiores con una elección que ha estado basada en los deseos explícitos de los otros o también se han cimentado en la creencia acerca que los demás –padres, hermanos..- tienen una motivación particular en su escogencia.

Otros individuos inician un estudio superior guiados por un acercamiento superficial a su deseo, producto de un improcedente proceso de orientación vocacional que tiene su parte manifiesta en lo aprendido en la institución educativa, pero conserva una significativa parte latente asociada con aquello que ha sido interiorizado por las enseñanzas y los vínculos afectivos del hijo con sus padres a través de la historia.

En estos dos casos en que se produce una elección inadecuada, el adulto se siente desmotivado por las actividades concernientes a su estudio, algo que tiene repercusión en la pobre adaptación al ambiente académico –horarios, grupos de trabajo, participación en actividades extra-curriculares…- y en el desequilibrio en los otros aspectos de su vida.

Desequilibrio que puede verse reflejado en la sacudida de su mismisidad y en la alteración de su auto estima, en caso que esta no tenga raíces sólidas. El adulto joven se frustra, lo mismo que se decepciona de sí mismo y siente miedo de la valoración negativa que los demás, especialmente su familia, realizarán de él por haber escogido un estudio que no genera interés y abandonarlo posteriormente por esta razón.

De tal manera, el sujeto esta inmerso en un vivir tensionante y decepcionante con diversos efectos negativos, uno de los cuales es el poco deseo por integrarse a sus pares en un sinnúmero de actividades tanto dentro de su contexto académico como fuera de este –actividades deportivas, integrativas..-.

La resistencia del individuo entre 18 y 25 años para vincularse a grupos y esforzarse en la creación de equipos de trabajo, puede demorar el desarrollo de la inteligencia post formal –inteligencia que requiere la interacción, cognitiva y emocional, continua con otros y con su interpretación de la realidad-.

A pesar de esta resistencia, ciertos adultos jóvenes se arriesgan a formar parte de colectivos, pero tienen un resultado individual negativo de su desempeño puesto que el interés por la actividad al igual que su estabilidad emocional se encuentra en bajo nivel, afectando el logro del grupo.

Al no querer explorar la manera de análisis de sus compañeros, este adulto joven no tendrá consciencia de los puntos contradictorios y similares que tiene en sus significaciones de los sucesos, entre sus pares y entre ellos consigo mismo, impidiendo así la formulación retroalimentada y particular de los distintos fenómenos.

El adulto joven, en estas circunstancias, no tiene un deseo estructurado acerca de profundizar en el entendimiento de la realidad desde el lugar que ofrece una elección de objeto de estudio que no satisface sus intereses personales, prefiriendo ejecutar una variedad de comportamientos disfuncionales –ensimismamiento, adicciones, algunos casos de estrés académico, acciones que demuestran el retorno a la adolescencia…-.

El adulto joven que ha tenido una escogencia “equivocada” de estudios superiores, requiere ejecutar un proceso terapéutico que le permita descargar su malestar psicológico producto de las emociones, comportamientos y formas de pensar ocurridas en el tiempo en que tuvo ese estudio que no correspondía a sus motivaciones.

Adicionalmente, este sujeto, mediante el enlace afectivo con el profesional adquirido por la generación de contenidos y de re-significaciones emocionales a partir de sus retroalimentaciones e interpretaciones, logrará conocer diversos aspectos de su pasado, especialmente los reprimidos.

Con esta información manifestada tanto en el espacio terapéutico como fuera de este –entre sesión y sesión- que el adulto joven interiorizará, y por lo tanto le dará su sello personal, él podrá indagar más sobre su verdad. Aquella que involucra un saber con mayor profundidad acerca de su deseo, permitiendo de esta manera, una próxima elección confiable de objeto de estudio.

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