Este escrito es un pequeño análisis de los elementos valiosos del texto “La imagen inconsciente del cuerpo” de Francoise Dolto. Para mí, este libro del año 1984, tiene su importancia porque proporciona un marco conceptual significativo acerca que lo corpóreo tiene sentido para el ser social solo en la medida que es atravesado por el discurso del sujeto en sus vínculos afectivos.
En esta primera parte, se presentará las conceptualizaciones que Dolto lleva a cabo sobre la diferencia entre esquema corporal y la imagen inconsciente del cuerpo. En el siguiente escrito, se dará la definición de castración y se explicarán la umbilical, oral y anal. El tercer escrito, informaré sobre como el autor concibe el complejo de Edipo y la castración Edípica. Por último, expresare los riesgos que refiere esta psicoanalista francesa acerca de las alteraciones de la imagen inconsciente del cuerpo.
Dolto introduce dos conceptos básicos en su sistema conceptual: Esquema corporal e imagen inconsciente del cuerpo. El primero se refiere a la corporalidad, mientras que el segundo se refiere al funcionamiento de lo corporal, algo que solo se da por la integración entre lo corporal y lo emocional. La autora también señala que la comunicación con el otro solo es posible con la unión entre esquema corporal e imagen inconsciente.
Ampliando sobre el esquema corporal, este se refiere tanto a la salud del cuerpo como a las lesiones producto de las enfermedades, estructurándose mediante el aprendizaje y la experiencia. Estas lesiones, aunque sean adquiridas en edad de lactancia o de cuna, tienen la capacidad de influir en el esquema corporal, produciendo trastornos con consecuencias en la imagen inconsciente del cuerpo, debido que son interiorizadas y estructuradas en el lenguaje. A pesar de esto, otras lesiones que invalidan el esquema corporal, no tienen influencia en la imagen del cuerpo.
El esquema corporal es el representante del ser humano como especie y es la interpretación de la imagen del cuerpo puesto que permite la objetivación de la intersubjetividad. Este esquema es el mismo para la totalidad de cada individuo por lo cual sus contenidos son conscientes e inconscientes.
Por otra parte, la imagen inconsciente del cuerpo es la síntesis de las experiencias emocionales que se dan en la relación con otro por medio de sensaciones erógenas electivas, arcaicas o actuales. Es el símbolo del sujeto deseante que existe desde el nacimiento y no desde que aprende a referirse como “yo”. Sujeto del deseo mediatizado por el lenguaje.
La imagen inconsciente del cuerpo es algo particular puesto que esta ligado a las características de cada sujeto junto con su historia. Historia que se construye desde antes que el niño adquiera el lenguaje, mientras que el pequeño es participe de los discursos con el otro, especialmente su madre, y entre otros.
Las huellas mnémicas se convierten en contenido inconsciente, o sea algo reprimido puesto que esta asociado a prohibiciones, permitiendo de esta manera que el niño se inscriba en un orden cultural. Dicho contenido puede transformarse en consciente a través de la asociación libre, los sueños, dibujos, actos fallidos…
De esta manera, se puede inferir que la imagen inconsciente del cuerpo puede proyectarse en toda representación, lográndose averiguar mediante preguntas certeras en las cuales se pueda indagar entre otras cosas sobre el padre, la madre, las fuentes de los conflictos o del placer…-.
La imagen inconsciente del cuerpo depende de la relación que el niño tenga con su madre y con su entorno –vínculo afectivo continente, sin angustias, adaptado a sus necesidades-, por lo cual esta imagen puede tener más fuerza que la presencia de inconvenientes corporales.
La imagen inconsciente del cuerpo contiene la comunicación con su fantasma puesto que esta se desarrolló por las vivencias pasadas del individuo –otro que en el presente no existe, es un fantasma, pero determina la conducta actual en la medida que ese vínculo afectivo fue interiorizado-.
Cuando existe una experiencia nueva en ausencia de un otro, se trata solo del esquema corporal. Cuando aparece este otro –una persona- que produzca un significado en la relación de sujeto y objeto, el sujeto se estructura, apareciendo la imagen inconsciente del cuerpo, lugar del deseo.
Si el sujeto interioriza las relaciones con el otro, podrá hacerlo de la misma forma consigo mismo –Refiriéndose específicamente a la interacción con la madre, el niño es capaz de comportarse como ella, conteniéndose él mismo, permitiendo un control emocional, dándose su propia normatividad…, en caso que ese vínculo haya sido funcional-.
Sin la imagen del cuerpo, el esquema corporal queda para sí mismo puesto que no existe capacidad para comunicarlo –niños autistas, aquellos que solo son capaces de comunicarse a través de muñecos, aquellos que no pueden expresar emociones o tienen dificultades en hablar de su mismisidad-.