Formación de la capacidad de anticipación en los niños.

La capacidad de anticipación se define como la cualidad referente a adelantarse a los acontecimientos. Esta es una competencia opuesta a la procastinación, lo cual es el acto de posponer una acción que debe ser realizada con un alto o cierto grado de celeridad.

Realizar una anticipación efectiva solo es posible en la medida que se tenga conocimiento de lo que se debe hacer y las consecuencias negativas de no hacerlo en los tiempos requeridos, por lo cual se debe organizar las actividades y calificar a estas según su importancia y según los plazos en que se requieren realizar.

De esta forma, el primer aspecto para formar la competencia de anticipación en los niños es lograr que ellos interioricen la importancia de la organización y tengan un vínculo afectivo con esta competencia puesto que hace parte de un hábito cotidiano de sus padres.

Hábito que los niños pueden observar diariamente en el aseo y el arreglo de la casa –habitaciones, biblioteca e incluso la USB de los padres-, los comportamientos que sus figuras parentales tienen tanto dentro como fuera del hogar.

De ser observador de la organización de padre y madre, el niño pasa a ser cumplidor de ciertas reglas –guardar juguetes, apagar las luces, tender la cama o por lo menos ayudar en este proceso..-. Comportamientos que pueden ser retroalimentados por los padres con las consecuencias negativas que sucedería en caso que no se implementen.

En la medida en que el hijo se anticipe a los ordenamientos de los padres, respecto de la organización o de otros temas, el infante debe recibir un reforzamiento de los adultos, mediante una palabra o un gesto cariño que lo anime a seguir repitiendo la acción.

Un poco después, en la época del estudio, los padres compartirán tiempo con su hijo, además del asesoramiento en tareas, en la realización de un cronograma de actividades que permita intensificar en él la consciencia acerca de las debilidades de procastinar.

Este cronograma podrá alimentarse de una herramienta que ofrecen utilidades para el desarrollo de actividades, el conocimiento de las importantes y las urgentes y la necesidad en la anticipación. Dicho instrumento se denomina matriz de covey

En esta matriz de Covey existen cuatro ventanas: La primera ventana se diligencia con lo importante y urgente. En la segunda ventana se encuentra lo importante pero no urgente. En la tercera ventana se desarrolla lo urgente pero no importante. En la cuarta ventana esta aquello que no es urgente ni tampoco importante.

El pre adolescente que organice con efectividad su tiempo y pueda anticiparse a los eventos, no tendrá actividades urgentes, sino que la totalidad  de acciones que requiere hacer son importantes. Igualmente, este sujeto debe dejar de realizar acciones que no son urgentes y menos importantes.

Esta matriz de covey no solo se gestiona con las acciones del pre adolescente en su función de estudiante sino que se debe desarrollar también con las actividades de índole personal puesto que estas forman parte del desarrollo integral del sujeto. Los padres orientarán a su hijo en la parte referente a la institución educativa e incentivarán que él realice esta matriz en las cuestiones personales.

  Cuadrante 2 – Importante pero no urgente   Es el  cuadrante de la prevención, la planificación, la recreación, de reconocer y aprovechar nuevas y buenas oportunidades Es el cuadrante de la calidad, el que nos permite prepararnos para incrementar nuestra capacidad para ejecutar cualquier   actividad.
-El tiempo con la familia,  con los amigos
-Actividades físicas, actividades de agrado, hobbies

 
 Cuadrante 1 – Importante y urgente   Es el cuadrante de las crisis, de los problemas apremiantes, de las tareas que se vencen.
Es el espacio de los desafíos,
Pero ojo, porque muchas veces hay actividades importantes que no se atienden y se vuelven urgentes. (Es decir, lo inevitable)
-Proyecto con fecha de entrega.

   
Cuadrante 3 – Lo urgente pero no importante  Es el cuadrante de las interrupciones, Es el cuadrante de la trampa y de las interrupciones Muchas veces nos estacionamos en él para satisfacer las necesidades y las prioridades de los demás.     Cuadrante 4 – No urgente, no importante   Es el cuadrante de las trivialidades, de la pérdida del tiempo. Chatear y conversar en clase Contestar un e-mail cadena

 

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