Insomnio en el adulto mayor.

Atendiendo la definición dada por el manual de psicopatología, el insomnio consiste en una dificultad por iniciar o mantener el sueño, o el impedimento para tener el sueño  restablecedor –la persona no se siente descansada, aún después que ha tenido las horas normales de sueño-.

El insomnio no se cataloga como una patología en sí, sino como una consecuencia de alguna disfuncionalidad sea física o emocional, repercutiendo de manera negativa en la totalidad de los ámbitos del adulto mayor –social, físico, mental..-, por lo cual al día siguiente del no tener un sueño reparador, este adulto se pude sentir cansado, desmotivado, algo que puede aumentar su nivel de tristeza o ansiedad.

Siguiendo con los efectos negativos de la falta de sueño, este puede reducir el tamaño del cerebro puesto que no se puede hacer la regeneración cerebral que normalmente ocurre durante el dormir, también puede provocar fallas en la concentración, fatiga por el cambio de los ritmos de sueño –ciclo circadiano-, escaso rendimiento en las funciones de memoria y aprendizaje…

El insomnio tiende a aparecer o a intensificarse en la medida en que las personas envejecen –las estadísticas informan que hasta la mitad de los adultos mayores pueden sufrir esta disfuncionalidad-, debido a múltiples razones tales como: depresión, los síntomas respiratorios, la sensación subjetiva de problemas de salud asociada al miedo de morir…

Debido a las múltiples causas que puede tener este trastorno, lo mismo que a sus variadas consecuencias, las cuales pueden intensificar su ritmo de envejecimiento, el adulto mayor requiere someterse a una revisión detallada de un médico especializado en este tipo de población –médico geriatra-.

Este médico realizará un diagnóstico clínico, acompañado de la lectura de diversos exámenes que envió, por lo cual recetará diversos medicamentos que ayudarán en el mejoramiento de las condiciones del sueño, y por ende, previniendo la aparición o el desarrollo de otras patologías tanto de orden físico como mental.

La aplicación de las recomendaciones de este especialista, ha de estar asociada de un ambiente familiar funcional caracterizado por un acompañamiento constante, el cual no genere preocupaciones sino que sea motivo de alegría y de instantes enriquecedores

Al mismo tiempo, estas recomendaciones incentivan mejores resultados en la medida que el adulto mayor conciba la importancia de cuidar su salud mental, acudiendo a ciertas sesiones psicológicas o desarrollando procesos terapéuticos, permitiendo de esta forma exteriorizar sus malestares emocionales.

Dichos malestares  se convierten en crisis debido a la vulnerabilidad biológica, psicológica y social que presentan los adultos mayores –La vulnerabilidad es definida como la poca o nula capacidad de enfrentar un fenómeno amenazante, o la poca o nula capacidad para reponerse después que ha ocurrido un desastre-.

De esta forma, cuando el adulto mayor se enfrenta a una escucha terapéutica de forma frecuente, podrá obtener retroalimentaciones de parte de un tercero, las cuales producirán, entre otras cosas, un proceso interno caracterizado por la resignifcación de sus malestares, posterior disminución de la carga negativa de esos malestares y/o creación de soluciones ante las situaciones conflictivas que vive en su presente.

Uno de las temáticas que produce malestares y que incita al insomnio, es el miedo o la ansiedad, que puede transformarse en un ataque de pánico o ataque de ansiedad, por agonizar en los momentos antes, durante o después del sueño, sin que ninguna persona se dé cuenta.

Sensaciones negativas en alto grado que han de explorarse con un profesional de la salud mental, logrando asociaciones con vivencias de su presente y distintos recuerdos. Este ejercicio de exteriorización de la realidad del paciente, retroalimentación del terapeuta y creación de nuevas interpretaciones del paciente sobre sus recuerdos o sobre lo que socializa, permite disminuir el desequilibrio emocional presente y colocar al adulto mayor en una posición proactiva respecto de su sintomatología o queja.

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