La sexualidad en el adulto mayor.

El envejecimiento fisiológico normal de las estructuras corporales del adulto mayor junto al accionar de los medicamentos que ellos ingieren para el tratamiento de alguna patología, tienen la capacidad de afectar las cuatro fases del encuentro sexual  –fase  del deseo, fase de excitación, fase del orgasmo y fase de la resolución-.

Adicional a esta afectación biológica, el adulto mayor esta sujeto a la mitificación que hace la sociedad sobre cualquier conducta cuyo objetivo sea el disfrute físico o que se pueda aproximar a la temática sexual entre dos adultos mayores, de manera que este tipo de acciones son condenadas a la sorpresa, negación y la censura social.

El adulto mayor es concebido negativamente –fofo, arrugado y con otros rasgos propios de la vejez-, lo cual lo aleja de la idealidad de la sexualidad –ejecutada por personas jóvenes, atléticas y atractivas-. De tal manera, la representación de una persona mayor de 60 años con deseos de ejercer su sexualidad, resulta ser tanto ominoso como repugnante.

La modificación de los patrones sexuales y de la mirada al otro junto a la “vergüenza” que puede sentir el adulto mayor al expresar su sexualidad, ocasiona que el amor y los sentimientos de pareja se signifiquen de otra manera. Forma más asociada a la represión de su parte sexual vinculada al desarrollo de sentimientos fraternales que permitan definir el amor como dos personas, solamente, que son compatibles entre sí, y no como dos personas que se desean mutuamente –deseo que involucra la compatibilidad más…-

Existe otro motivo por la cual el vínculo amoroso y la sexualidad en pareja se esfuma. Este motivo ocurre en uniones que se caracterizan por tener muchos años de convivencia sin vínculos afectivos de pareja. Relaciones que se resisten a separarse, a pesar que hace mucho tiempo, los dos o por lo menos un miembro, perdió el deseo sobre el otro y el amor de pareja.

Aquellas pocas parejas de adultos mayores que pueden y deciden conservar un lazo sexual, lo relacionan más con el erotismo que con la genitalidad, algo que se puede observar en la apertura que tienen para utilizar las fantasías eróticas en el mejoramiento del rendimiento sexual.

Dicho erotismo o más bien sexualidad mirada desde este punto de vista, genera mayor placer en la medida que el adulto mayor haya asimilado emocionalmente sus falencias a nivel de desempeño y transformación en su fisiología, dando énfasis en sus fortalezas asociados a concebirlas desde un lado más afectivo.

El aprendizaje de conceptos ligados al sí mismo y al erotismo, son un factor importante para el goce que el adulto mayor puede realizar de su propio cuerpo y del contacto íntimo con el otro, ampliando las expresiones sexuales a otras conductas que no eran tenidas en cuenta en etapas anteriores.

Erotismo que al practicarse por los adultos mayores, puede equilibrar el concepto cultural del adulto mayor de 60 años sobre que su cuerpo es una suma de dolores, lo mismo que sirve para mantener una saludable auto-imagen y manejar las ansiedades personales.

Las investigaciones con las temáticas de sexualidad en los adultos mayores, han concluido que esta se encuentra menos orientada a metas y más definible en términos de significados y de calidad en las relaciones de cuerpos que se dieron en determinado espacio y tiempo.

Como deducción, se podría afirmar que las ligazones afectivas funcionales en los adultos mayores, crean  la oportunidad de investigar al otro desde sus diferentes facetas actuales, transformando la sexualidad en erotismo, mediante el cual se tiene la oportunidad de vincularse más como pareja y lograr mayor intensidad en sus interacciones corporales.

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