Los comportamientos caníbales del niño.

Las acciones caníbales de los niño/as ocurren cuando ellos son amamantados del seno de su madre, y ejercen, contra su pezón, succiones tan sumamente fuertes o mordeduras que producen displacer –dolor- en la madre y son capaces de quebrar su piel.

La motivación canibalística puede tener su explicación en los deseos del pequeño por devorar a su primer objeto de amor –la madre-. El bebé piensa que al devorarla, volverá a rehacer el vínculo fusional con ella, sin distanciamiento físico, como aquel que se tuvo durante el embarazo.

Algunos sujetos en su temprana edad definen el amor como el querer absorber a la madre e identificarse con ella, pero también desean provocarle daño, por lo cual se puede inferir la ambivalencia entre amor y odio, el dolor y el goce, la vida con la muerte.

De esta forma, los comportamientos canibalísticos del niño que succiona seno corresponden a un deseo violento por poseer a la madre, pero a la vez vengarse de ella puesto que permitió el nacimiento de su hijo, algo que para el pequeño significo dejar su mundo ideal dentro del vientre materno.

Deseo que la figura materna requiere prohibir, con lo cual su hijo entenderá que cada uno se encuentra separado del otro, aunque compartan esta función de alimentación, y también el pequeño podrá entender que las acciones sádicas no se deben llevar a cabo en ningún contexto.

En este deseo sádico por devorarse a su madre, el niño pretende ser uno con ella mediante su vaciamiento. De tal forma que la destruye y se convierte en su figura materna, por lo cual se puede concluir que los conceptos positivos de la madre, aquellos que neutralizan sus deseos violentos hacia su mamá, no se encuentran estructurados en la mente de su hijo.

El hijo no ha interiorizado una madre lo suficientemente buena, pudiendo ocurrir debido que ella no se ha esforzado para tener un apego seguro con el pequeño  -vínculo afectivo saludable que se define por la satisfacción de sus necesidades físicas como la alimentación, el abrigo…, mediante una interacción con alto componente emocional, la cual implique el ofrecimiento hacia el hijo de afectos positivos, contención de sus emociones negativas, posibilidad de crear representaciones positivas de ella mediante el juego de ausencia y presencia…-.

El apego no seguro que la madre otorga a su pequeño, se encuentra muy relacionado en definir la acción de alimentación  como algo no gratificatorio tanto para el niño como para su madre, debido que no esta acompañada de palabras tiernas y bondadosas, así como tampoco de caricias de las mismas características.

Las acciones caníbales ocurren en los meses en que el niño está siendo amamantado por su madre, pero pueden volverse a repetir después que el pequeño ha sido destetado, por lo cual en este caso, se debe cuestionar la existencia de  crisis o modificaciones dentro del núcleo familiar, lo cual haya inducido al niño a devolver su desarrollo emocional a un tiempo anterior al que se encuentra actualmente, en el cual sintió bastante satisfacción.

Las acciones caníbales de los niños de dos, tres y cuatro años, se pueden observar en mordeduras con bastante intensidad o algún nivel de emocionalidad que estos infantes implementan con sus compañeros de jardín, pudiendo explicarse esta conducta que no debería darse en esta edad, como algo propiciado por una situación desestabilizadora en su hogar, lo cual las profesoras necesitan indagar con mayor profundidad.

Es necesario anotar que la lactancia se debe terminar a los doce meses, edad propicia para que un otro –padre, abuelo, tío- rompa el lazo fusional entre madre e hijo, el cual se facilita por la práctica anteriormente mencionada –finalización de esta función-. Haciéndolo de esta manera, se puede estimular en el niño el deseo por conseguir su independencia, conocer nuevas cosas y personas, adquirir el lenguaje social…

Terminar la lactancia en un periodo de vida superior a los dos años del niño puede provocar en él inconvenientes tanto en los procesos de separación como de independencia, problemas para la toma de decisiones…, además del comienzo tardío del proceso edípico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *