Madurez desde el punto de vista psicológico.

La madurez desde el punto de vista psicológico implica el equilibrio y la plenitud de las funciones intelectuales y afectivas. Equilibrio y plenitud que se encuentra ligada a la procreación – entendida esta no solo de la parte biológica, sino también laboral, social, familiar etc-.

Algunos adultos que recién han cumplido los 25 años y que en su mayor parte han accedido a la educación superior, toman la decisión de posponer un poco su deseo acerca de llevar a cabo la procreación biológica, puesto que son conscientes del mercado laboral inestable, prefiriendo esperar un poco hasta que adquieran mayor experiencia en su quehacer y mayor importancia en las empresas en las cuales se desempeña.

Estos adultos  transforman la procreación biológica en una procreación laboral, un poco más compleja que la procreación de conceptos de y habilidades que se lleva a cabo en la etapa inmediatamente anterior, puesto que en este punto, además de darle una interpretación propia a las variadas teorías, este sentido es implementado en las distintas realidades objetivas y con otras características en la interacción con otros.

Los adultos que no posponen la procreación biológica, y que tienen hijos en esta época, poseen mayores dificultades para realizar la procreación laboral, puesto que su actividad diaria, tiene como principal objetivo la búsqueda de recursos que permita el sostenimiento de su hijo, y no la creación de proyectos.

A pesar de esto, dichos adultos deben hacer más esfuerzos para engendrar proyectos productivos que permitan afianzar su identidad social y ser reconocidos por la cultura, como una persona con capacidad para tener un rendimiento alto en un puesto de trabajo, otorgándole un valor agregado, o sea creando.

Los adultos que han tomado la decisión de no tener hijos entre los 25 y 40 años o que no se encuentran interesados por hacerlo en alguna etapa posterior, lo mismo que aquellos que si los tienen –hijos-, necesitan poner especial atención en los proyectos que lideran o en los cuales participan, tratándolos con la misma protección y delicadeza como si fueran sus pequeños descendientes.

Estos proyectos permiten dar un direccionamiento a su existencia, dar otro significado a los principios de vida, generar satisfacción en las acciones diarias, obtener el reconocimiento monetario por sus esfuerzos y aportes tanto en los logros personales como profesionales, entre otras cosas.

Sin embargo, algunos adultos de esta edad establecen un vínculo fusional –demasiado cercano- con estas procreaciones laborales, teniendo serias dificultades para la separación, tal como ocurre en algunas relaciones entre madre e hijo, especialmente en los primeros meses de vida del bebé.

Estos son adultos que abandonan casi que totalmente su vida personal por desarrollar y profundizar un proyecto laboral. Descuidan su salud y la ligazón afectiva con los otros –pareja, hijos, familia nuclear, amigos-, realizando comportamientos poco saludables –escaso tiempo para la introspección individual, pareja o de familia, no comer a horas adecuadas, comer o hacer actividades de ocio y/o relajación simultáneamente con tareas laborales, falta de tiempo para ejercitarse..-.

Dedicar tanto tiempo a procrear laboralmente, se encuentra ligado a inmadurez emocional puesto que el individuo no es capaz de lograr armonía en las distintas dimensiones que lo definen como un ser integral. Empero, dicha desarmonía puede conllevar ciertas ganancias.

Ganancias como la no dedicación de esfuerzos en la solución de los inconvenientes que se presentan de forma cotidiana con su familia o incluso con él mismo. Este individuo prefiere huir de las problemáticas emocionales puesto que se siente sin herramientas para enfrentarlas sanamente.

La procreación laboral y las implicaciones que esta tiene –reuniones en el trabajo, esfuerzo intelectual, aprendizaje..-, en el momento en que absorben la casi totalidad de la atención y la dedicación del individuo, no solamente son significados como una forma de conseguir dinero, y por ende, la posibilidad de acceder a mayor cantidad de comodidades y bienes, sino que también  son connotados como una manera de desarrollar más su identidad social a través del reconocimiento de los demás, y una manera de deshacerse de sus otras responsabilidades consigo mismo, con su pareja, con sus hijos, figuras parentales…

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