
En la adolescencia, el sujeto se encuentra en un proceso de conseguir su identidad individual mediante el alejamiento de sus figuras parentales, algunos con la des-idealización y otros con la desvalorización de los adultos, según el enlace funcional o disfuncional que hayan tenido con ellos –los padres- durante la niñez.
En este camino el adolescente crea ídolos o se aferran a ideales, por la necesidad de separarse afectivamente de sus padres. Idolos o ideales que no son analizados desde un sentido crítico sino que son tomados con base en la emotividad estimulada por la popularidad –seducción a la masa-.
Por otro lado, en la edad de 18 a 25 años, el adulto joven esta inmerso en el proceso en que descube quien es él a nivel cultural, el cual se caracteriza por la pertenencia a diversos grupos valorados por el orden social, y por su rendimiento personal en los colectivos de los cuales forma parte.
Similar a la adolescencia, en la adultez joven cada individuo y colectivo necesitan crear ídolos o héroes. Sin embargo estos, a diferencia de la etapa anterior, no son escogidos de acuerdo a la emotividad estimulada por la popularidad sino por cuestiones aparentemente racionales vinculadas a ideas o personajes que bajo su lupa defienden los aspectos concernientes a la moralidad.
Los héroes que el ser humano de cualquier edad, incluida la adultez joven, requieren desarrollar, tienen similitud con aquel héroe entendido desde la concepción mítica, quien tiene capacidad de enfrentar las variadas situaciones conflictivas, buscando un perdón y la renovación –cambio positivo de las condiciones pasadas que son nocivas-.
Dicho héroe tiene las competencias suficientes para superar las amenazas y puede restablecer un ordenamiento asociado a los valores de convivencia, mediante el derrumbamiento de los dogmas de fe y la creación de nuevos paradigmas –el héroe es un transgresor con un objetivo ético-.
Los adultos jóvenes otorgan esta significación a aquellos personas que deducen cumplen este legado, aunque no se dan cuenta que este análisis se encuentra plagado de emotividad, poco sentido crítico y con un propósito particular puesto que le permite identificarse, reemplazando los ídolos de la adolescencia que en esta época carecen de sentido, lo mismo que los de la infancia como son los padres.
Los adultos jóvenes dan características de héroes a personas que puedan ser emuladas debido que no son poseedoras de estándares inalcanzables de riqueza, inteligencia, simpatía…De esta manera, el héroe es concebido como alguien que se puede alcanzar en caso de implementar un esfuerzo adicional a su existencia.
Al ser constituidos por una naturaleza asequible, estos héroes estimulan al adulto joven para seguir un proyecto de vida asociado con la búsqueda de sus intereses y la realización de sacrificios para conseguir sus deseos. Sacrificios caracterizados por la posibilidad de transgredir el orden cultural con el objetivo de establecer uno nuevo en que predomine una mayor intensidad de valores morales.
De esta forma, se puede concluir que la formación de héroes en la adultez joven es una continuación de la necesidad del ser humano por construir alguien que sienta como superior a él, pero con quien pueda identificarse y sentirse contenido emocionalmente, de tal manera que pueda llenar su vació estructural.
El adulto joven se refugia en las “verdades” que impone su héroe, para no enfrentar los aspectos que lo aterrorizan y que se niega a explorar por sí mismo. Las personas entre 18 y 25 años necesitan de un otro que constantemente direccione en su camino pues ellos no son capaces de hacerlo.
La creencia y el seguimiento de esta persona visualizada como héroe por el adulto joven, produce una serie de emociones y sentimientos positivos. De esta forma, el bienestar, placer y tranquilidad ocasiona que el adulto joven se olvide de su responsabilidad en la tramitación de los diversos malestares que tiene este sujeto al ser exigido por lo social para encargarse efectivamente de su mismisidad.
A pesar que la categorización de personas como héroes en la adultez joven, se produce en muchos casos, esto es realizado, con mayor intensidad, por sujetos que no han tenido figuras parentales funcionales desde el punto tanto individual como colectivo y necesitan de un otro aparentemente ejemplificante para adquirir un modelo identificatorio.