
Existen diversas obras literarias –mitos, relatos de ciencia ficción..- en que los héroes tienen cualidades sobrenaturales y su trabajo se encamina a conseguir logros o beneficios que satisfagan a la comunidad, mediante esfuerzos individuales y no con la colaboración de variados personajes y elementos de la naturaleza, lo cual difiere de las características y de la dinámica de los protagonistas de los cuentos de hadas.
La identificación del niño con héroes que ostentan este tipo de cualidades –poderes sobrenaturales- y trabajan en solitario, puede ser nociva para el pequeño de primera infancia cuando esto se une con la inmersión del infante a un ambiente afectivo disfuncional.
Estas dos combinaciones, asociada a la dificultad que la totalidad de los niños de primera infancia reflejan para diferenciar objetividad de subjetividad, pueden ocasionar que el niño no tenga alguna clase de cuestionamientos sobre la veracidad de las fortalezas increíbles de sus héroes –capacidad de volar, fuerza incalculable…-.
En efecto, cuando existe disfuncionalidad del vínculo emocional entre las figuras parentales y el hijo, este último no ha tenido la experiencia de padres formativos, amorosos y abrasivos, lo mismo que personas contenedoras de los afectos desequilibrados de su descendiente y, a la vez, exigente del cumplimiento de limitantes, por lo cual el menor se puede refugiar patológicamente en la fantasía que ofrecen las narraciones míticas, las novelas de ciencia ficción, programas televisivos de super héroes…-.
En estos casos, el niño siente su vivenciar tan sumamente displacentero, devastador y amenazante que prefiere volcarse hacia un existir ficticio, olvidándose casi que por completo del real, dando como resultado algunas acciones significadas como muy extrañas y que pueden atentar contra la mismidad del niño –menores de cuatro años disfrazados de super man agarrados por sus padres en el balcón a punto de lanzarse al vacío puesto que, según el pequeño, él es un super héroe con capacidad de volar y salvar el mundo de las injusticias-.
El niño al identificarse con el héroe de los mitos o los relatos de ciencia ficción, entre otro tipo de narraciones, se percibe como alguien especial con dones más allá del entendimiento y capacidades humanas, compensando de esta forma el bajo concepto que tiene de sí mismo y las emociones negativas al enfrentarse cotidianamente a un ambiente familiar que considera inhóspito.
El deseo del niño por convertirse en un “super héroe” ocurre sin la presentación tanto de creencias o voces internas como de alteraciones en la percepción de estímulos, por lo cual no se puede describir este fenómeno como la aparición de síntomas de origen psicótico.
Efectivamente, aunque no es pertinente referirse a la aparición de delirios –creencia inadecuada, irreal y sin objetividad de la realidad- o de alucinaciones –percepción alterada de los estímulos externos- en una edad de primera infancia, si es necesario que el infante tenga una revisión del profesional de la salud mental para que evalúe estos comportamientos y manera particular de procesar la información.
Esta evaluación muy seguramente ofrecerá resultados acerca que la identificación del niño con el héroe poseedor de poderes sobrenaturales y la creencia subjetiva acerca que es este personaje, esta escondiendo grandes vacíos internos, problemas de autoestima, y por supuesto, vínculos afectivos nocivos con sus figuras parentales, los cuales se deben modificar con el desarrollo de su proceso terapéutico
Con base en el peligro que puede generar exponer a un hijo de primera infancia a personajes con esta clase de poderes, se puede concluir que es mejor no hacerlo, y por el contrario, incitar a que el pequeño tenga contacto con aquellos héroes que realizan acciones accesibles para el menor, actos que son implementados con la ayuda tanto de otros sujetos como de diversos elementos del medio ambiente.