Posibles explicaciones del trastorno del déficit de atención con hiperactividad.

Las fallas en la atención hacia determinado tema o contexto, cuando no existe un daño cognitivo, podría explicarse por una excesiva vigilancia de la persona en otros asuntos, que considera determinantes para lograr su equilibrio emocional, de manera que el sujeto se enfoca en las temáticas que piensa tienen mayor valor para él, dejando a un lado aquellas que considera insignificantes.

El sujeto no distingue que es lo importante puesto que su deseo deambula de un lugar a otro, nunca se ha encontrado con este deseo, por lo cual no lo distingue. El sujeto se pierde entre varios significantes –significante es el componente material o casi inmaterial del signo lingüístico, con la función de representar el significado o concepto-.

No responder a los propios intereses, puede significar que el déficit de atención ocurre como defensa del sujeto ante el descubrimiento de quien es, debido que esto podría acarrearle mucho malestar emocional. De esta forma, el individuo queda inhabilitado para construir su propia verdad.

La poca capacidad que tiene la persona para ligar la atención al significante concerniente a su propio deseo, o mejor dicho al deseo de los demás impuesto sobre él –estudiar en el caso del niño- se puede entender como una forma para no enfrentarlo puesto que es concebido como algo insoportable.

Insoportable en la medida en que el deseo tiene mucha parte reprimida, con carga negativa pues  se refiere a las primeras satisfacciones y vivencias traumáticas que tuvo el hijo con su madre, las cuales se formaron antes que el pequeño accediera a la palabra, y por ende al sistema del lenguaje.

Carga negativa puesto que estas satisfacciones son plenamente egoístas, interpretándose en contravía de un orden social. Por otro lado, las vivencias traumáticas tienen una magnitud nociva puesto que atentan en el desarrollo del equilibrio emocional del sujeto.

Gracias a que las representaciones infantiles en que se pueden hallar los orígenes de los deseos, de los síntomas y de todos los comportamientos, ocurrieron antes de la aparición del lenguaje, estos símbolos se guardan a través de imágenes en el sistema límbico, sin acceso a la palabra.

Siguiendo con el ejemplo del niño, las fallas o déficit atencionales con respecto a sus vivencias escolares y cierto rechazo hacia estas, produce una ganancia encaminada a no tener que afrontar el cuestionamiento sobre su significancia hacia la madre o hacia la cultura, con base en el cumplimiento de sus exigencias para conseguir determinados logros. El infante no desea hacer esa pregunta ante el sentir sobre el poco acompañamiento de su familia nuclear, especialmente su figura materna, en el encuentro de su mismisidad.

En caso de encontrar su deseo y poder encaminarse a este, el sujeto puede hacerse cargo de su existencia, ser éticamente responsable de su malestar, y construir nuevas formas de significarse internamente, las cuales permitan una funcionalidad psicológica.

Desde este sentido, el individuo que posee un trastorno de déficit de atención, necesita un proceso terapéutico para indagar sus raíces, sus deseos inexplorados y cuestionarse las razones por las cuales no se ha motivado en su indagación, junto a las ganancias de no enfocar su atención en sus propios intereses.

Ganancias consistentes en que el sujeto al encuadrarse dentro de una estructura patológica –déficit de atención- promueve ser determinado por los otros –profesores, padres..- de esta manera, disminuyendo su  deseo para desarrollar un proceso de introspección guiado.

Dicho proceso introspectivo, el cual debe ser acompañado por un otro como se dijo anteriormente,  permitirá conocer su verdad, y simultáneamente, permitirá crear maneras para cancelar, o por lo menos disminuir, los comportamientos en los cuales existen fallos en los procesos atencionales.

El trastorno de déficit de atención se comporta como un síntoma, el cual se define como algo no observable y no objetivo que manifiesta una disfuncionalidad. El síntoma tiene un significado reprimido en su mayor parte, aunque con algunos signos que se exteriorizan.

En el caso en que el sujeto con déficit de atención, se encuentre en la etapa de la niñez o adolescencia, los padres requieren exigir que su hijo desarrolle un proceso psicológico, involucrándose proactivamente en este, de tal manera que el menor sienta que sus padres están interesados en él y lo acompañan en el camino del encuentro consigo mismo, no necesitando un síntoma que comunique la presencia de algo nocivo.

Además del mejoramiento en todos los niveles, el proceso terapéutico tiene como propósito que cada individuo conozca las particularidades de su sintomatología, o sea la forma en que toma su déficit de atención y los recuerdos que se asocian con esto.

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