
Algunos padres, cuando su hijo se encuentra en la etapa de la niñez o cuando esta en la adolescencia, optan por una educación absolutamente democrática, dándole el mismo lugar que ellos tienen, mostrando demasiada empatía hacia el menor.
Esta conducta de los dos padres en colectivo o alguno de ellos, la cual aparentemente es desinteresada y hecha con la creencia que es la forma “ideal” de formar un adolescente, produce ganancias individuales hacia los adultos, catalogando estas ganancias como egoístas.
Dichas ganancias se relacionan con que papá, mamá o los dos, reviven la adolescencia a través de la de su hijo. Algo que puede darse porque los adultos quedaron fijados emocionalmente en esta etapa, y la desean volver a repetir mediante dos acciones.
La primera forma es que los padres no ponen límites en la realización de las diversas acciones de sus hijos adolescentes, con la condición que los púberes dejarán que sus padres sean participantes de la totalidad de esas actividades, inmiscuyéndose en su vida social y pretendiendo que el menor no tenga ningún secreto hacia ellos..
La segunda forma en que las figuras parentales pretenden reactivar su adolescencia a través de la de su hijo, es cuando ellos no se han dado a la tarea de conocer al menor, o lo han hecho y pretenden desconocer ese conocimiento, presionando a su hijo a que ejecute determinada acción, tenga ciertas motivaciones o se comporte de determinada manera.
Algo que va más allá de la enseñanza y del deseo que su hijo tenga lineamientos morales y productivos, pudiéndose interpretar como una forma en que el adolescente se convierta en algo que los adultos quieren que sea y no lo que el púber es. En este caso, se puede observar como el adulto desea repetir su propia adolescencia, utilizando a su hijo para este fin.
Aquellos padres con características tóxicas, en el sentido que no dan espacio a su hijo para un desarrollo independiente , son los adultos que pretenden que su hijo ejecute con ellos, la mayor cantidad de actividades y les compartan la totalidad de sus vivencias o pensamientos, junto a aquellos que pretenden que sus hijos tengan sus mismos sueños y realicen las actividades que los adultos no pudieron llevar a cabo cuando estuvieron en esos años.
Sea cualquiera de las dos formas anteriormente expuestas y que denotan falta de límites, estas pueden ser aceptadas con emociones positivas, por ciertos hijos adolescentes, puesto que es la forma que ellos utilizarán para manipular a sus padres y conseguir sus deseos.
Los hijos adolescentes formados en este tipo de educación, tienen alta probabilidades de tener problemáticas con la autoridad, la jerarquización, la adaptación y la confianza en sus padres para la enseñanza de competencias, ofrecimiento de modelos de conducta…
Ante una realidad caracterizada en que los padres se colocan en el mismo lugar de los hijos, no es extraño que el adolescente no pueda soportar la presión de percibirse con tan alta importancia sin tener las suficientes herramientas emocionales, cognitivas.., para el manejo funcional de esta situación.
Significarse en un lugar en que no tiene la capacidad para estar, puede ocasionar conductas patológicas y/o poco saludables, como ideaciones suicidas, algunas veces logrando su resultado –la muerte-, acciones en contravía de una normatividad escolar, legal…, buscando, de manera inconsciente, la atención, prohibición o sanción externa puesto que dentro de su familia no la tiene –El adolescente siente que de alguna manera, esta reacción externa, lo puede equilibrar emocionalmente-.
Los padres de los hijos adolescentes requieren ser proactivos en el conocimiento de su hijo y de su ambiente junto al seguimiento cotidiano de sus acciones. Dicha proactividad se asocia con el logro de acuerdos entre los dos adultos, convirtiéndose ellos en una unidad que sea capaz de ejercer simultáneamente acciones de continencia de emociones y acciones normativas.
La labor continente de las figuras parentales no debe llegar hasta el punto que los hijos se sientan en el mismo lugar que los adultos puesto que esto tiene efectos negativos sobre los menores, y denota que los padres no superaron emocionalmente su adolescencia. Ellos quedaron fijados a ella, y la intentan repetir por medio de su hijo.