Sobredimensionamiento que el adolescente otorga a su aspecto físico.

Desde el principio del desarrollo de las hormonas sexuales, tanto para el sexo masculino como para el femenino, algo que se complejiza durante la adolescencia, el sujeto proporciona mucho valor a ser descrito como una persona físicamente bella y saludable.

La importancia en el desarrollo corporal puede tener dos explicaciones. La primera de ellas esta asociada con una interpretación evolutiva, mientras que la segunda  se encuentra relacionada con una presión social, acrecentada por la masificación de los medios de comunicación, acerca de la consecución de diversos estándares de belleza.

En cuanto a la sustentación evolutiva, el adolescente prehistórico tenía como uno de los objetivos a corto plazo, la consecución de pareja, mediante la atracción y la copulación de esta, de tal manera que se pudiera tener descendencia. En siglos posteriores, esta edad se fue ampliando hasta la adultez joven, algo que implicaba que en la adolescencia también se diera mucha importancia al atractivo físico.

Por esta razón, el ideal de desarrollo físico, que daba como resultado visualizarse como alguien atractivo para la posterior copulación y tenencia de hijos en el adolescente prehistórico, se refería a aquellas características que permitieran un sano proceso de maternidad y paternidad.

El atractivo masculino, o sea aquel referido a la paternidad, esta dado por rasgos físicos de fortaleza y agilidad de movimientos, permitiendo de esta manera, la búsqueda y construcción de un hogar, la protección de la pareja y de la cría en caso de un ataque externo, y la capacidad para conseguir el alimento.

Por otro lado, el atractivo femenino, o sea aquel referido a la maternidad, se encuentra dado por rasgos físicos que permitan un embarazo sano, lo mismo que lactancia suficiente –caderas anchas, senos grandes-, y la agilidad para cuidar a su bebé y seguirlo en su deseo por moverse continuamente, comportamiento que el niño pequeño ejecuta para conocer su ambiente.

La interpretación evolutiva o biológica contrasta con el ideal cultural que se le da al cuerpo, el cual, en la actualidad, exige la delgadez extrema en muchas partes mientras que se sigue conservando el gusto por las caderas anchas y los senos grandes

Tanto las cuestiones biológicas como las culturales, se conjugan y ocasionan que el adolescente sobredimensione su desarrollo físico. Las personas de esta edad piensan y sienten que el mundo gira alrededor de esta temática, y que mientras sean percibidos como atractivo/as, pueden tener la aceptación de otros y pueden lograr sus objetivos.

Los adolescentes que sobredimensionan este aspecto físico, se dejan determinar por él, en la medida que no tienen suficientemente desarrollado sus otras áreas de la personalidad –cognitiva, afectiva, adaptativa..-, producto de la escasa formación que han recibido por parte de sus figuras parentales durante el periodo de la niñez y durante la adolescencia.

Dicha escasa formación esta acompañada de vínculos afectivos disfuncionales en la familia nuclear. La dinámica de la familia cuyos adolescentes sobredimensionan el aspecto físico, se ha caracterizado por poca contención emocional, interacciones basadas en las apariencias, poco acompañamiento afectivo, baja importancia dada tanto a la introspección como a la inteligencia emocional, y un sistema de logros basado en lo externo y en los resultados, pero no en el procedimiento.

Adicionalmente, este vínculo de apego disfuncional entre padres e hijos conlleva que el adolescente no tenga una autoestima equilibrada y estructurada, dejándose sugestionar por los grupos de referencia, o por los grupos en los cuales pertenece, acerca de la alta significancia que debe tener en ser percibido como atractivo, mediante el acomodamiento a parámetros sociales.

Parámetros sociales generalizados a través de los medios de comunicación y de las redes sociales, y en los cuales aquellos adolescentes que no han desarrollado competencias como sentido crítico…, no tienen capacidad para crear una realidad que se acomode a una objetividad y no a mundo de fantasía, como aquel en el cual se sobredimensiona lo físico.

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