
El trastorno de déficit de atención con hiperactividad, según el manual de psicopatología, comprende un patrón de dificultades para el mantenimiento de la atención en tareas –trabajo, estudio..- que generan motivación como a aquellas que no producen interés. Adicionalmente se presentan conductas de hiperactividad e impulsividad en algunos pacientes.
La falta de atención se manifiesta en comportamientos como que los sujetos, especialmente los niños, dan la impresión que no escuchan a los demás. Ellos pueden olvidar sus deberes o pueden no prestar atención a los detalles, cometiendo errores por descuido.
En cuanto las conductas asociadas con la hiperactividad, esto incluye inquietud, problemas para permanecer sentado, tendencia a realizar continuamente acciones sin parar, y la impulsividad que consiste en acciones como responder antes que se haya terminado de formular la pregunta o acciones como problemas para esperar el turno.
Algunos inconvenientes relacionados con el bajo rendimiento académico del niño, pueden simular el trastorno de déficit de atención con hiperactividad puesto que se produce con falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, al hacer una investigación más detallada, se concluye que pueden existir otras patologías como una lesión cerebral.
Un aspecto significativo de este trastorno, es que sus tres características principales –falta de atención, hiperactividad e impulsividad- interfieren en el establecimiento y mantenimiento de amistades. Esta dificultad para establecer vínculos afectivos con sus semejantes, combinada con la retroalimentación negativa de padres y maestros, pueden producir baja autoestima.
En cuanto a las estadísticas, entre el 4 y el 12% de los niños entre 6 y 12 años, pueden tener este tipo de trastorno. Los niños padecen más que las niñas en una proporción de 4 a 1, algo que también puede estar asociado con que los adultos pueden tolerar más la hiperactividad de las niñas, cuyas acciones son mas manejables que un niño con hiperactividad.
Algunas investigaciones de los sujetos con trastorno de déficit de atención por hiperactividad, han concluido que existe un factor hereditario asociado a alguna falla en el cromosoma 20. Igualmente, los científicos han enlazado este trastorno con el neurotransmisor dopamina, lesiones en la corteza frontal y en los ganglios basales.
En cuanto a la intervención del trastorno de déficit de atención con hiperactividad, esta puede darse dese el punto de vista biológico o desde el punto de vista psicosocial. Las investigaciones actuales han tenido resultados prometedores al combinar el tratamiento biológico y el psicosocial.
Los tratamientos biológicos, a través del consumo de sustancias farmacológicas, intentan reducir la hiperactividad e impulsividad de los niños, mejorando de esta forma, sus inconvenientes de falta de atención. Sobre esto punto, han existido ensayos clínicos con diversas sustancias como antidepresivos, estimulantes o medicamento para tratar la presión sanguínea.
Por otro lado, los tratamientos psicosociales tienen varios objetivos, entre ellos el mejoramiento del desempeño académico, las destrezas sociales, así como la reducción de comportamientos desadaptativos o problemáticos. Para estos propósitos, se han implementado diversas intervenciones conductuales.
Intervenciones como el establecimiento de objetivos –aumentar la cantidad de tiempo en que el niño permanece sentado, número de trabajos terminados de determinada materia o la acción de jugar de manera espontánea con sus compañeros-.
Otros programas, también desde la parte psicosocial, incorporan el entrenamiento de los padres, para enseñar a la familia la manera de responder constructivamente a la conducta de los niños, y como estructurar su jornada para prevenir distintas dificultades.