La principal herramienta que permite al ser humano acercarse, de manera asertiva, a las distintas situaciones de la vida cotidiana para encontrarle soluciones adecuadas, es el conocimiento de sí mismo, puesto que este saber permite tener conciencia de hasta cual punto debe llegar –limitaciones- y la manera en encaminar los esfuerzos de acuerdo a las fortalezas y debilidades personales.
El conocimiento de sí mismo es una habilidad que los padres deben enseñar a sus hijos desde que ellos son muy pequeños, más exactamente antes que los niños hayan adquirido el lenguaje puesto que en estos primeros años los infantes tienen más capacidades de adquirir conocimientos y de formar hábitos.
Cuando el hijo es muy pequeño, las figuras parentales deben introducirlos en diversos ambientes con ciertos grupos de personas que permitan conocer los intereses del bebe y mirar como él/ella se relaciona con los objetos y las personas. Estas actividades del conocimiento de los intereses de los hijos, también permitirá que sus padres aprendan sobre las características de personalidad del niño.
En este primer instante, en el cual los hijos no han desarrollado el lenguaje, las figuras parentales deben “prestarles” palabras y comunicar el agrado o desagrado que el niño significa, con sus movimientos corporales, cada que manipula determinado objeto, se acerca a una persona, visualiza algo que le llama la atención o camparte tiempo con los padres en lugares distintos a los habituales.
Igualmente, los padres deben comunicar a sus pequeños las características tanto del ambiente físico como de los objetos con los cuales el niño tendrá una interacción, algo que permite que el menor pueda conocer más palabras y significados, aunque su aparato de fonación todavía no este listo para pronunciarlas.
Teniendo esa interacción con sus padres desde muy pequeños, los infantes, cuando hayan adquirido el lenguaje, tendrán el hábito de nombrar tanto los hechos de afuera como las particularidades de su ser, lo cual puede estar favorecido por padres que constantemente indaguen sobre lo que piensa o siente el hijo con las vivencias propias y el medio ambiente cercano.
En estas pequeñas dinámicas, las figuras parentales están estimulando constantemente que su hijo manifieste sus deseos, describa su medio ambiente y describa su ser. Especificación que se tornará más compleja y más llena de detalles en la medida en que el niño crezca y aumente su nivel cognitivo.
De esta forma, los niños preadolescentes que, por su educación familiar, han tenido conceptos del conocimiento de sí mismo, los cuales se han complejizado con el tiempo, están en capacidad y con la motivación para la realización de herramientas formalizadas para el conocimiento de sí mismo –Una de estas herramientas más conocidas es el DOFA-.
Fuera de las herramientas formalizadas, el niño debe profundizar en el conocimiento de sí mismo, con las interacciones constantes con sus padres –socializaciones tanto en la parte formativa como en la parte recreativa- y por el desarrollo de programas educativos alrededor de la inteligencia emocional.
Dentro de los aspectos formativos para llegar al conocimiento de sí mismo, se debe hacer énfasis en que esta herramienta debe darse cada cierto tiempo, y debe generar planes de mejoramiento que permitan mejorar debilidades e intensificar fortalezas.
Este es un escrito que tiene dos propósitos fundamentales: El primero de ellos es formar en diversos componentes que permitirán profundizar en conceptos y variadas realidades psicológicas, así como mejorar la salud mental del individuo y del grupo familiar. El segundo objetivo es promocionar mi consulta clínica de forma virtual y presencial, ambas se pueden solicitar al celular 320 6919221