El autodesarrollo de talento, según Marta Alles, autora especialista en el área de talento humano, es la capacidad para fomentar e incentivar el desarrollo del conocimiento de sí mismo y las competencias propias. Implica la búsqueda del aprendizaje continuo.
El autor puede concluir, de acuerdo a esta definición, que para poder desarrollar el propio talento se necesita tener una clara autoconsciencia y conocimiento de la direccionalidad de su deseo, lo cual proporcione información acerca de si su ser y sus motivaciones se encuentran alineados.
Los hábitos de conocimiento de sí mismo y de indagar sobre el propio deseo se forman desde los primeros meses de existencia del hijo. En este primer instante, en el cual los infantes no han desarrollado el lenguaje, las figuras parentales deben “prestarles” palabras y comunicar el agrado o desagrado que el niño significa, con sus movimientos corporales, cada que manipula determinado objeto, se acerca a una persona, visualiza algo que le llama la atención o comparte tiempo con los padres en lugares distintos a los habituales.
Igualmente, los padres deben comunicar a sus pequeños las características tanto del ambiente físico como de los objetos con los cuales el niño tendrá una interacción, algo que permite que el menor pueda conocer más palabras y significados, aunque su aparato de fonación todavía no este listo para pronunciarlas.
Teniendo esa interacción con sus padres desde muy pequeños, los infantes, cuando hayan adquirido el lenguaje, tendrán el hábito de nombrar tanto los hechos de afuera como las particularidades de su ser, lo cual puede estar favorecido por padres que constantemente indaguen sobre lo que piensa o siente el hijo con las vivencias propias y el medio ambiente cercano.
Al principio, esta socialización con los objetos y/ o personas, será en presencia de las figuras parentales, lo cual permitirá que el niño genere el gusto por conocer, sin que sin que tenga angustia por sentirse abandonado. Tras este primer acercamiento con los objetos y/o ambientes en presencia de los padres, ellos empezarán el juego de ausencia-presencia, permitiendo que su hijo confíe en el retorno de ellos, y por ende centre su atención en el conocimiento del mundo externo y en el conocimiento de sí mismo alrededor de las nuevas informaciones adquiridas.
En estas pequeñas dinámicas, durante las interacciones con los padres o después de estas, las figuras parentales están estimulando constantemente que su hijo manifieste sus deseos, describa su medio ambiente y describa su ser. Especificación que se tornará más compleja y más llena de detalles en la medida en que el niño crezca y aumente sus capacidades cognitivas.
Cuando el hijo demuestre mayor independencia, las figuras parentales lo podrán introducir en diversos grupos formativos, de acuerdo a sus intereses mostrados en los primeros años –pintura, deporte, literatura etc, algo que sirve para el mejoramiento de habilidades en cuanto a la tarea específica, desarrollo de las capacidades de socialización y el direccionamiento del propio deseo.
Con la agrupación a grupos formativos, los niños entre cuatro y siete años, conciben el deseo por la actividad como algo propio y no como el deseo de sus padres, o pueden comunicar a sus figuras parentales su escaso gusto en esa actividad, con lo cual ellos deberán incrementar sus habilidades para conocer a su hijo y descubrir cuáles son sus mayores motivaciones.
Tanto el seguimiento que los padres realicen a las actividades extracurriculares como el seguimiento diario a las actividades educativas propiamente dichas, permitirá que los adultos se den cuenta de los intereses de sus hijos y los puedan estimular para obtener logros y/o plantearse desafíos.
Al tener bastantes formaciones y tareas, por parte de las personas con las cuales existe un mayor vínculo afectivo, acerca del conocimiento de sí mismo y de su deseo, los hijos interiorizarán esta competencia y la aplicarán para su vida personal, sin la necesidad que los adultos gestionen determinadas actividades.
Adicional a la interiorización de esta competencia debido a la importancia que estas actividades tienen con sus primeros objetos de amor, el autodesarrollo de talentos se consigue cuando los hijos son testigos que sus figuras parentales tengan procedimientos y planes para desarrollar sus propios talentos, tanto en la parte profesional como en la parte personal.
Una actividad didáctica entre padres e hijos puede ser que tanto infantes como mayores realicen un proyecto para el mejoramiento de un talento. Proyecto que debe ser con pasos, objetivos, tareas, indicadores de logro… y todo lo que ayude a obtener este propósito. Padres e hijos tendrán reuniones continuas concernientes a hablar de sus experiencias en este proyecto.
Esta acción entre padres e hijos puede intensificar el grado de esta competencia, pero, además, tiene la potencialidad de mejorar el vínculo afectivo entre ellos, puesto que favorece el conocimiento de las emociones del otro, y permite fomentar la confianza, la cooperación, el trabajo en equipo…
Este es un escrito que tiene dos propósitos fundamentales: El primero de ellos es formar en diversos componentes que permitirán profundizar en conceptos y variadas realidades psicológicas, así como mejorar la salud mental del individuo y del grupo familiar. El segundo objetivo es promocionar mi consulta clínica de forma virtual y presencial, ambas se pueden solicitar al celular 320 6919221