La conclusión fundamental del escrito pasado es que los efectos tanto de la cultura como de las hormonas sexuales sobre el cuerpo, ha permitido que este se recargue de manera insana, hasta tal punto que muchos trastornos referentes al dolor y mal funcionamiento del cuerpo, no tienen base biológica y son producto de las exteriorizaciones de elementos psicológicos y relacionales que indisponen.
Trastornos conversivos que se pueden vincular con la dificultad de las personas para comunicar estados afectivos, especialmente referentes a malestares internos y con su medio ambiente, algo que se descubre después de muchas quejas, visitas al médico y realización de varios exámenes.
De esta manera, los malestares se esconden ante los demás y no se tramita internamente, por lo cual las respuestas conversivas son ganancias que se acompañan de otras como el cuidado y el interés de las otras personas. Estas ganancias que se descubren espontáneamente o a través del modelamiento de figuras representativas, se trasforman en un patrón de comportamiento particular del individuo.
Además de este modelamiento, la dificultad para enfrentar de manera eficaz los elementos dañinos, se ha dado por la escasa importancia a nivel familiar y a nivel de estado a la inteligencia emocional, algo que se puede observar en que no existen políticas públicas para su desarrollo y se puede demostrar en que la mayor parte de las familias no invierten tiempo o esfuerzo para que sus hijos tengan una estructuración sana de la personalidad.
Aunque también se dan en el sexo masculino, las estadísticas muestran que los trastornos conversivos aparecen en más cantidad en las mujeres. Esto no quiere decir que los hombres sepan manifestar sus inconformidades, sino que lo hacen a través de un discurso racional que también esta escondiendo sus emociones y sentimientos.
La creciente aparición de comportamientos conversivos en niños y adolescentes puede significar que los adultos no están prestando atención en la estimulación que deben hacer de sus hijos para que ellos sean proactivos en diversas temáticas de su desarrollo psicológico.
Tópicos asociados a dar importancia a mirarse dentro de sí, con el objetivo de descubrir sus cualidades y aspectos negativos, permitiendo que tenga consciencia de su mismidad y que tenga la capacidad de formular planes de mejoramiento ante aquellos aspectos que se han desarrollado poco.
Al darse cuenta de su mismidad con la guía cercana de las figuras parentales, quienes deben estimular y darle seguimiento a este proceso de autodescubrimiento, los infantes podrán promover comportamientos de autorregulación.
Dichas acciones de autorregulación se vinculan a la adquisición de formas para expresar sanamente sus vivencias, sus emociones internas y sus deseos, y hacer planes, que se complejizaran de acuerdo a las distintas edades, acerca de como hacer que estas motivaciones se conviertan en realidad.
Este proceso se debe desarrollar de manera didáctica y creativa, lo cual enriquecerá el vínculo entre padres e hijos y permitirá que el infante se identifique con este tipo de actividades, de manera que estas se conviertan en hábito para la vida.
En la medida en que el hijo sea capaz de desarrollar estos hábitos continuamente, será proactivo para el conocimiento y la expresión de muchos aspectos internos, algo que reduce la necesidad de la manifestación conversiva, y algo con lo cual podrá tomar la decisión para tramitarlo personalmente o buscar ayuda en este proceso.
Este es un escrito que tiene dos propósitos fundamentales: El primero de ellos es formar en diversos componentes que permitirán profundizar en conceptos y variadas realidades psicológicas, así como mejorar la salud mental del individuo y del grupo familiar. El segundo objetivo es promocionar mi consulta clínica de forma virtual y presencial, ambas se pueden solicitar al celular 320 6919221