
El respeto, según Martha Alles –persona especializada en el tema de talento humano-, es la capacidad para dar a otros y a sí mismo un trato digno, franco y tolerante, y comportarse de acuerdo con los valores morales y las buenas costumbres, y para actuar con seguridad y congruencia entre el decir y el hacer. . Implica la capacidad para construir relaciones cálidas y duraderas, basadas en una conducta honesta y veraz.
Esta definición de respeto se encuentra muy relacionada con el ofrecimiento a otros y a sí mismo, de vínculos afectivos sólidos basados en comportamientos bondadosos y de confianza, los cuales pretendan alcanzar interacciones sanas con la totalidad de las personas.
El respeto que los adolescentes manifiestan a propios y extraños, es la consecuencia de como esta competencia se ha interiorizado en el medio familiar durante el periodo de su niñez. Interiorización dada por las interacciones entre ellos y por las interacciones de la familia con las personas externas.
Los adolescentes que no han sido formados en esta competencia, algo que se puede observar en las expresiones humillativas o fuera de tono hacia los padres, hermanos, amigos, profesores…, requieren, junto a sus padres, realizar un proceso terapéutico que permita conocer en que punto se desdibujo la enseñanza de la ética, norma, en que punto se dieron afectos disfuncionales en este entorno familiar y cuáles han sido las ganancias de esta forma nociva de relacionarse.
En muchas ocasiones, los padres que se han separado o se encuentran en el proceso de hacerlo, pierden su jerarquía de padres y se colocan en el mismo sitio de su hijo, con el objetivo de lograr preferencias o alianzas inadecuadas con su hijo –el hijo se convierte en la pareja imaginaria de alguno de los dos padres..-.
A la par de los procesos terapéuticos de los padres y del hijo, los cuales se requieren dar de forma independiente, y como consecuencia de estos, las figuras parentales realizarán diversas transformaciones consensuadas en el entorno familiar, asociadas al vínculo entre ellos, y entre ellos y su hijo.
Modificaciones encaminadas a que los padres se signifiquen desde un lugar distinto al de su hijo. Un lugar de figuras formadoras que deben ser capaces de contener los afectos desbordados del adolescente, especialmente con las consecuencias sobre el comportamiento del desequilibrio hormonal en esta etapa de su existencia, pero al mismo tiempo requieren ser firmes en el cumplimiento de ciertas normatividades.
Este nuevo sitio en que se ponen los padres, tiene la mayor parte de probabilidades para que sea el inicio de un vínculo afectivo sano en que el respeto sea parte fundamental. Comportamiento dirigido hacia la familia nuclear pero que se amplía hacia las demás relaciones e interacciones.
Aun cuando se ha producido este movimiento en la dinámica, los padres deben hacer un seguimiento continuo de las interacciones de su hijo, tanto en la institución educativa como en su tiempo libre, permitiendo de esta manera reforzar o sancionar aquellas acciones respetuosas o que se alejan de esta característica.
Reforzamiento o sanciones que han de ser incentivadas por los comportamientos respetuosos que los padres tengan en sus distintas interacciones con las otras personas. Acciones que son observadas e imitadas por su hijo de manera permanente.